Columna

Periferia centro

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PABLO ABITBOL
11 MAR 2016 - 12:00 AM

Uno de los mayores aciertos del actual proceso de paz ha sido enmarcar las conversaciones y los acuerdos en la idea de Paz Territorial.

Esta idea significa que, para materializar las importantes oportunidades de transformación social que se le están planteando al país en los acuerdos de paz, éstos deben ser contextualizados y puestos en práctica en los territorios con la participación activa de sus pobladores y organizaciones sociales.

La fuerza de esta idea podría llevar incluso al creciente reconocimiento de lo que James Robinson, en su reciente artículo sobre “La miseria en Colombia”, califica como la estructura fractal de los centros y las periferias del país. La estructura centralizada, excluyente y extractiva del poder político y económico nacional se refleja y se reproduce en una misma lógica a nivel regional, donde las élites de poder también configuran centros y periferias, como en un juego de muñecas rusas.

Es así que la idea de Paz Territorial tiene una relevancia histórica para el país: ponerla realmente en práctica puede contribuir a darle un rumbo drásticamente diferente a la forma como éste ha sido tradicionalmente gobernado.

Este potencial transformador de la Paz Territorial, a su vez, explica las tensiones políticas que se pueden observar actuando en ámbitos estratégicos. Por ejemplo el del sector agropecuario, dentro de cuya institucionalidad operan fuertes coaliciones de intereses nacionales y regionales políticamente adversas al cambio.

Se explica así, por ejemplo, que dentro del mismo Estado que firma un importante acuerdo sobre desarrollo agrario integral, se estén promoviendo pertinazmente leyes y políticas públicas que afianzan el anclaje de las formas de apropiación y de los modelos de desarrollo que tradicionalmente han sometido al campo y al campesinado colombianos.

También se explica así que comiencen a surgir y a tomar fuerza ideas evidentemente absurdas, pero claramente orientadas por un modelo mental centralista muy difícil de transformar en el inconsciente colectivo de las tecnocracias nacionales y regionales, como la de “descentralizar” Planeación Nacional. ¿Por qué no (re)pensar, más bien, cómo descentralizar efectivamente la autoridad de planeación en el marco de un proceso de rediseño del Estado concomitante con la idea de Paz Territorial?

Si aceptamos que la estructura del Estado colombiano - centralista en múltiples niveles de gobierno - ha hecho parte esencial de la exacerbación de nuestros conflictos, ¿no debería una coherente y abarcante reforma del Estado hacer parte de la Paz Territorial?

*Coordinador del Grupo Regional de Memoria Histórica UTB

pabitbol@unitecnologica.edu.co

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