Columna

Alcalde Facebook

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GUSTAVO MONTES FERNÁNDEZ
10 MAY 2016 - 12:00 AM

El alcalde de Sincelejo, Jacobo Quessep, no sabe por dónde va tabla, el cargo le quedó grande, se ha vuelto un ocho. La sombra de su padre, Omar Quessep Feria, quien fuera sancionado disciplinariamente por la Procuraduría General de la Nación, con 12 años de inhabilidad y destitución por corrupción, cuando se desempeñaba como subdirector del instituto colombiano de desarrollo rural  (INCODER), está presente en la administración del desubicado Jacobo; no siendo el único.

Ha transcurrido el tiempo suficiente para que el atortolado alcalde sincelejano, diera muestras de conocimiento, dominio y ante todo planeación estratégica del municipio, pero de eso no hay nada. Existe preocupación e indignación, porque el alcalde Jacobo, que no tiene diferencia con el desastre del anterior alcalde, Jairo Fernández Quessep -este por demás neuronalmente muy deficiente y deshonesto- solo pasa pendiente del Facebook. Que “suerte” la de Sincelejo, con esta serie de burgomaestres, que sin rumbo solo buscan su beneficio personal y querrán dejar huellas, peores que las de Julio Guerra, exgobernador de Sucre y su banda de los cuatro: María Victoria de Guerra, Rildo Herazo y David Guerra, bandidos de lino, hoy más enriquecidos a costa de la pobreza y miseria de todo un pueblo y lo peor, están libres y jactanciosos.

¿Qué es lo que pasa? ¿Por qué las esperanzas se desvanecen inmediatamente? El alcalde Jacobo  es una persona joven, que cerebralmente debería  tener otro cassette, pero no. Ha sido presa fácil del titiritazgo y el temor lo invade para tomar decisiones, convirtiéndose en un pelele de la clase política tradicional, a quien debe su cargo, y Sincelejo sufre las consecuencias. Maneja el alcalde,  complejo de administración de quien nunca ha administrado nada y no tiene la estirpe para ejercer con propiedad, careciendo además de personalidad y antepone el “negociado” al interés común.

Ante su ineficacia y angustia de cumplirle a los gritos a que lo somete la dirigencia política sucreña, y por su inoperancia, se refugia en las redes sociales, a ver qué tantas veces aparece en ellas y cuán fotogénico es. Sincelejo no despega.

Luego,  salen campantes de las administraciones, con sonrisa Colgate, como lo es en estos días el tema de conversación sincelejano del exalcalde de Sincelejo, Jesús Paternina Samur,  sorprendiéndome el análisis de prestantes sincelejanos, cuando manifiestan que la capital de Sucre sucumbe y sin embargo el Mono papayo se posicionó entre los 850 colombianos de alto  poder adquisitivo, incriminados en los papeles de Panamá. Lo peor es que pasan como eminentes figuras, con dineros al parecer de dudosísimo proceder y algunos hasta intimidan; preguntan ¿de dónde salió la fuerza económica de Jesús Paternina? ¡Magia!

Es pertinente enterar a Jacobo que la inseguridad alcanza niveles insospechados en Sincelejo, la gente está aterrorizada, convive con la muerte, cual juego de televisión, si bien se asombra, toca seguir viviendo y la tolerancia a estos acontecimientos llega a límites peligrosamente “normales”. El desempleo va de la mano del hambre y la explotación. No hay política social de compromiso, ni templanza para tomar decisiones, pero eso sí, que el Facebook funcione a la perfección, porque de lo contrario no hay alcaldía. Qué tristeza Jacobo Quessep, queda demostrado que lo que sabe hacer es organizar "kazetas", que ha sido su oficio por tradición y en eso se le respeta, aun cuando en el 2008 hubo desmanes en la plaza de Mochila, de Sincelejo, por una “repichinga” que el hoy alcalde organizó y no cumplió.

Coletilla: No entiendo: ¿por qué, si el excongresista Antonio Martínez y dirigente indígena Pedro Cesar Pestana pagaron una pena, los vuelven a encarcelar por lo mismo? Tema a indagar.

gusmonfe@hotmail.com

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