En Cali se realizó un homenaje discreto por los 100 años del nacimiento de Manuel Carvajal (1916-1971), protagonista esencial de la historia empresarial, de la infraestructura nacional y por encima de todo, pionero en lo que hoy se llama responsabilidad social empresarial.
Se encargó su biografía al escritor Julio César Londoño. Su lectura es apasionante gracias a la vida admirable del personaje.
En la parte final se transcriben tres documentos muy valiosos. Un testimonio de Peter Drucker, donde se da fe de la sensibilidad social que lo caracterizó; otro, su visión de la empresa que dirigió, Carvajal y Cía; y el memorando con el que sustentó a su familia la trascendencia y la importancia de crear una fundación social, que ha tenido por misión ser “órgano de caridad, justicia y solidaridad en el concierto patrio”.
Coincidió su nacimiento con la gran guerra, su infancia con los cambios del país a consecuencia del pago de la indemnización por la pérdida de Panamá, su adolescencia con la gran depresión y se enfrentó muy joven a las responsabilidades de la vida y a la dirección de la empresa con la revolución en marcha y la segunda guerra mundial.
Resolvió las dificultades económicas y comerciales que la época le impuso. Participó en misiones económicas como representante del gobierno y en el 50 del siglo pasado, como Ministro de Minas, asumió la responsabilidad de poner en marcha a Ecopetrol. El asunto energético siempre lo preocupó y participó en el desarrollo de la infraestructura hidroeléctrica del Valle del Cauca.
El libro merece ser analizado en las escuelas de gerencia y de economía, de las que también fue impulsor y patrocinador, en especial desde la ANDI, como ejemplo de resolución de dificultades y de desarrollo y ejecución exitoso de proyectos. Es muy importante resaltar que en sus decisiones siempre lo motivó generar trabajo en condiciones de equidad y respeto por la dignidad y promoción del hombre.
Una crítica que le hago al libro es que no menciona la colaboración que tuvo en sus proyectos y en la permanencia de su obra personas como Alberto José Carvajal, quién me consta que tuvo las mismas cualidades de gestor empresarial, de dirigente gremial y más importante que todo, que tenía una sensibilidad social y una actitud solidaria ejemplares.
Volviendo al título y relacionándolo con la coyuntura social que estamos viviendo, opino que su ejemplo y los resultados de su proyecto social son una buena hoja de ruta para enfrentar los retos que demanda el pos-conflicto.