El capitalismo, controlado por las grandes potencias, las transnacionales, su sistema financiero y sus poderosos medios de comunicación, se infla como las iguanas, mostrando ferocidad y se ríe como las hienas ante algunos gobiernos de izquierda en Latinoamérica.
Meten a todos en un mismo saco y sugieren que todo está perdido y la salida es continuar con el oprobioso sistema capitalista, que llevará a extinguir la especie, solo por su afán de máxima ganancia privada del capital.
Es triste leer algunas columnas, incluso decentes, confundidas y confundiendo, negando que en Brasil hay contra la ex torturada Rousseff un juicio político histórico e idéntico al de Sócrates. Contra él votaron los manipulados de siempre para que se envenenara con cicuta, sin argumento alguno. Miren la defensa de Sócrates y comparen. Lo mismo que le hicieron a Lavoisier antes de guillotinarlo, lean su carta de despedida y recuérdenlo siempre.
Algunos columnistas ocultan que en el mercado hay un gran rey sin caer y ocasionando daños: el dólar. Tiene setecientos trillones en el mercado, y es el principal producto de exportación de los EEUU y primer distorsionador de la economía y bajo control político de su Reserva Federal.
No dicen que la medida anti devaluación de su moneda y freno de la revaluación del dólar adoptada por Cristina Kirchner en Argentina, es Macri -en los papeles de Panamá- delito que la gran prensa trata con bajo perfil, quien la rompe con 50% de devaluación para llenar las arcas norteamericanas y del sector privado. La culpa se la tiran a la expresidenta nacionalista, no socialista.
El peor error de la izquierda en el poder es hacer más de lo mismo, asistencialismo, y no innovar ni incluir a los mas pobres en la economía. Petro en Bogotá trató de darle negocios lícitos a los más pobres para que combatan la pobreza y se le vino la jauría encima.
El asistencialismo es solo ayuda humanitaria, como dada al mendigo, y no es solución. Los sectores oligárquicos lo copian en Colombia, como Familias en acción, pero sin futuro ni sostenibilidad. ¡Ay!, qué buena es la izquierda, gritarán algunos perezosos, me da restaurantes escolares gratis, cuando se le debe pedir que el pueblo gane el pan con el sudor de su frente y poder enviar a sus hijos, alimentados, vestidos, saludables y seguros, al colegio. Hay que revivir la banca de fomento para los más pobres y que participen en la oferta de bienes y servicios. Es darle riqueza inmaterial a sus cerebros con educación pertinente y apoyo económico sin gratuidad, para que participen del mercado y no solo tengan algunos que vivir de vender su inocente cuerpo. Eso sí es ser de izquierda y esos sí son nuestros retos.
*Dirigente sindical CUT Bolívar
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