Columna

Edgar Martínez, el tibio

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GUSTAVO MONTES FERNÁNDEZ
31 MAY 2016 - 12:00 AM

La posición del gobernador de Sucre, Édgar Martínez Romero, referente al paro de la universidad de Sucre, es tibia, ni fría ni caliente, agua insípida, ni chicha ni limoná, solapada, lo que va en perjuicio del ente universitario. “No promueve” el paro, sin embargo tuitea y “arenga” al estudiantado a seguir en la protesta. El Gobernador, al igual que el alcalde de Sincelejo, Jacobo Quessep, solo están pendientes de los negocios que les puede brindar la administración.

Desgracia la de Sucre cuando se gana unos mandatarios que ven a las instituciones como el baloto de su vida y no como el instrumento de servicio a la sociedad… dejen de gritar y darse golpes de pecho mojigatamente, por lo que digo, que todos saben que es cierto; es tan verdad como el nombre bautismal que llevan los mandatarios desde su nacimiento.

La calabaza de la fortuna es el departamento de Sucre y Sincelejo, sino que lo diga el exalcalde de Sincelejo, Jesús Paternina, el potentado de los papeles de Panamá, que tendrá que justificar ante las autoridades sus negocios internacionales, amén de las estaciones de servicio, clínicas y otros que no se obtienen de la noche a la mañana

¿Cero corrupción? Eso no existe en la administración de Edgar Martínez, es una demagogia más, que podrán ocultar al mundo entero, pero no a lo trillado que repito de la almohada y a Dios. Negocio es lo que hay en el ente gubernamental, adornado de misticismo y protocolo corrupto, con el detrimento del empobrecido departamento de Sucre. Mientras, los sincelejanos soportan una ola de violencia por doquier que a nadie parece interesarle.

Los vecinos del gobernador de Sucre manifiestan que la basura de su ilustre acompañante no es ni sombra de lo que era hace años. Actualmente son cajas de todo nuevo, que aunque parezca sin transcendencia el detalle, no deja de ser vergonzoso para la tolerante sociedad. Todo a costa de Sucre. Apenas comienza.

Entretanto el puente caído de Guayepo se lo terminará de llevar el rio San Jorge, porque fuera de foticos en el nuevo, no se inmutan para su pronto levantamiento, así como tampoco interesa el departamento, sino la farándula y el pendiente de lo que falta por desembolsar del adefesio de la contratación de la carretera Sampúes a San Benito Abad, en Sucre, por sesenta mil millones de pesos, poco más o menos.

¿Qué fue lo que pasó con la contratación del Plan de Alimentación Escolar en Sucre, a principios de año? ¿Qué incumbencia tuvo el gobernador actual, Édgar Martínez, en una repartidera que al parecer hubo?

Es de los niños que hablamos y a su almohada puede ir respondiéndole señor gobernador de la cero corrupción.  Sucre acaba de salir de una estela devastadora con la banda de los cuatro, del exgobernador Julio Guerra, María Victoria de Guerra, Rildo Herazo y David Guerra, a quienes el gobernador Martínez, justificadamente denunció verbalmente, precisamente por la racha delictiva que desataron sus hechos administrativos, y ahora esto…

¿Es muy difícil que un gobernante viva y aspire solo a su sueldo y no esté pensando en la maldad, que no produce sino pérdidas de vidas humanas, sin importar que sean niños o ancianos?

¿A qué santo hay que ponerle velas para que llegue un gobernante a Sucre, bien intencionado con la comunidad y que entienda que servir es el mejor pago de por vida que se puede obtener? Pero no…todos quieren salir mínimo con un edificio. ¡Qué desgracia!

gusmonfe@hotmail.com

Coletilla. Mayo, mes de la virgen, gracias virgencita por tantas bendiciones.

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