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“Porque tus errores me tienen cansado...” pregona Manzanero en una bella y quejumbrosa canción.

El ‘no’ maltrata cuando se recibe, pero también es la expresión que menos problemas trae a quien la pronuncia. En cambio el esplendoroso ‘sí’, cuántos problemas y complicaciones suele significar.

No hay que tragar entero. Muchas veces hay que decir no. Se nos presentan proyectos desatinados que hacen inevitable su rechazo. Pero hacer de la negativa una conducta o ponderarla como condición para exaltar el carácter, es una deformación. 

A los que tenemos natural inclinación a colaborar en un propósito, no nos gusta decir no. Por lo general, hacemos todos los esfuerzos para no pronunciarlo. Es evidente que quienes tienen una negación sistemática no se ganan problemas. Pero cuando adoptamos ese proceder cauteloso, nos queda una desazón por no haber hecho los esfuerzos posibles para superarlo.

El futuro es importante porque en él vamos a pasar el resto de la existencia. Para tener buenos auspicios se requiere una actitud entusiasta. Se dice que los dioses no escuchan a los tristes. 

La sinfonía del rechazo inspira a algunos que disfrutan al hacerle pistola al mundo. Todavía abundan adictos al ‘no’ disfrazados de tecnócratas y sabios. Para acceder a un cargo en Planeación Nacional es indispensable ser negativo con justos anhelos regionales. Quienes giran o autorizan pagos suelen tener una  propensión al ‘no’.

En absurda pasión por el ‘no’, un narrador de béisbol de grandes ligas en la televisión de U.S.A, pretende destacar la jugada más grande, el jonrón, gritando ‘no, no, no’... Acontece lo mismo con algunas féminas que así gritan en el momento supremo, cuando lo que quieren es decir sí, sí, sí. 

Encontrar errores es plausible, pero andar buscando gazapos permanentemente no enaltece a nadie. La crítica no puede extremarse para convertirla en obsesión.En el diccionario de los optimistas no existe la palabra ‘no’. Todo es favorable, pero cuántos líos nos ha causado esa inclinación al sí.

Una negativa femenina puede ser un sí, depende de como fue dicha. Claro que en ese terreno nadie sabe con certeza cómo es la cosa. “Las mujeres nacieron para ser amadas, no para ser comprendidas”, decía Oscar Wilde, quien parece que era poco aficionado a ellas.

Con la vieja sentencia “novedad es no verdad” algunos suelen oponerse a toda iniciativa. Tampoco nos gusta la bobalicona ingenuidad de otros cuando pregonan que “cualquier cosa es mejor que la que tenemos”. Es el otro extremo.

Conviene abrir los ojos para avizorar peligros y trampas, pero también para buscar el camino del progreso que se quiere transitar. Contra el rotundo ‘no’,hay que ensayar un…vamos a ver.

Los abuelos aconsejaban apoyar lo bueno sin postrarse de hinojos, y rechazar enredos, así estén escritos con bella letra y tengan mucha publicidad.

No hay que tragar entero. Muchas veces hay que decir no. Se nos presentan proyectos desatinados que hacen inevitable su rechazo.

Tampoco nos gusta la bobalicona ingenuidad de otros cuando pregonan que “cualquier cosa es mejor que la que tenemos”. 

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