Columna

Crónica de una tertulia bohemia

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CARLOS GUSTAVO MÉNDEZ
07 AGO 2016 - 12:00 AM

El 15 de julio, después de varios meses de receso, reinició sus sesiones la tertulia del restaurante Bokas. Esta agrupación está conformada por los miembros supérstites de la antigua tertulia  “Sibaris”. Este cenáculo es uno de los pocos que todavía sobrevive en Cartagena, en donde en el siglo XX, había una muchedumbre de este tipo de agrupaciones, algunas muy famosas como la del Bodegón, “La Peña Pombo”, la del  Alster Café, la de la “Refresquería Colombia”, la del  “Pargo Rojo”, “La Pesada” y otras.

En este momento y que sepamos, funcionan solo la de Bokas, la del Club de Pesca y la del billar del Club Cartagena. Nuestra tertulia tiene más de 30 funcionando. Se inició en El Laguito, en un restaurante de Divo Cavicchioli quien llegó con el combo de Gillo Pontecorvo para filmar la película Quemada. Más tarde Divo trasladó su negocio al “Pueblito” y después se estableció en la avenida San Martín en donde sesionamos varios años. De allí pasamos al restaurante “Che Purrete”, en Manga, en donde se comían unas picadas deliciosas y se bebían ríos de whisky. Cuando “Che Purrete” cerró hicimos “metástasis” en varios restaurantes pero finalmente, nos aquerenciamos en el restaurante Sibaris, en donde sesionamos varios años.

Durante más de 25 años la tertulia fue dirigida por Rafael Ballestas con la asesoría del “mundólogo“ cartagenero Salustiano Fortich, ex miembro de “La Pesada”.  Esta tertulia se reúne con el solo propósito de ejercitar en medio de licores y gracejos la liturgia de la amistad y en donde se da el prodigio caribeño de que todo el mundo esté hablando al mismo tiempo sobre temas disímiles y a la vez todos estén escuchando y opinando.

Las bases fundacionales dicen que se prohíben: latosos, cacheteros y abstemios, ya que este grupo se reúne para beber algunas copas de licor, este último definido por el poeta Arcadio Dulcey así: Eres el dulce néctar de los dioses / sacro Nepente genitor de goces / que repudian la beata  y el tartufo /  Lo tienes todo para ser perfecto / Pero sufres en cambio de un defecto / Porque el mundo es así: te mata el tufo.

Otra peculiaridad de la tertulia es que los miembros nos reunimos para revivir afectos de una amistad sin rifirrafes que nos une, en la cual prima más la cortesía de la compañía que otras consideraciones subalternas, por eso dialogamos sin conceptos rotundos y evitamos las llamadas “Discusiones de bachillerato” que versan sobre temas políticos o religiosos y terminan en trifulcas, ya que este grupo se reúne solo para pasarla chévere en medio de chistes y anécdotas y cuando alguien se enferma de seriedad mayestática, lo sanamos con un chiste.

PS. Creo que algunos tertulianos fallecidos, desde la otra vida, acompañaran nuestras reuniones con una sonrisa. A ellos les decimos, por allá nos vemos.
*Columnista

menrodster@gmail.com

 

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