Lo conocí a través de su esposa y nuestra gran amiga personal cartagenera, FRANCIA MARGARITA ESCOBAR FIELD, quien, como el autor de esta columna, nació en el barrio del Pie de la Popa en la ciudad de Cartagena. Nos veíamos con mucha frecuencia, en sus viajes a Cartagena. Le encantaba la ciudad heroica y en muchas ocasiones, con las respectivas esposas Gina y Francia caminamos sus calles del centro amurallado y nos deleitamos recorriendo sus callejuelas en un coche halado por un caballo robusto porque era imposible que nos embarcáramos en un coche con un caballo famélico o enfermo.
Almorzábamos o cenábamos en las tratarías italianas, en el restaurante Club de Pesca, San Pedro, La Vitrola y en especial en el de “El mar de Juan” que era su preferido por las deliciosas pizzas y las exquisitas paellas que allí se preparan. En el pasado mes de Junio viajamos a Nueva York con ocasión del reconocimiento que le hiciera la organización Women Together a Francia Escobar compartimos muchos momentos conociendo la zona cero ,visitando museos entre otros.
Una mañana de ese cálido verano de Junio, las señoras Gina y Francia decidieron salir del Hotel Wardolf Astoria para “vitrinear” algunas calles de la Gran Manzana y Gabriel y yo nos quedamos en el hotel tomándonos unas cervezas heladas inicialmente y después pedimos unas Gin Tonic – mezcla de Ginebra y Tónica, mientras Gabriel y yo conversábamos de esta vida y de la otra también. Lo recuerdo como un cálido ser humano, gran conversador pero siempre mesurado en sus expresiones y opiniones sobre los demás.
De esta manera nació una gran amistad con Gabriel y pude medir su sabiduría, prudencia y sinceridad en nuestros diálogos. Doy fe de que este gran ser humano era un buen, sabio y prudente conversador natural de esa bella ciudad de Bucaramanga. Pues bien, este hijo de esa bella ciudad del departamento de Santander fue un excelente arquitecto graduado en la Fundación Universidad de América, tenía un historial laboral tanto en el sector financiero, como en el constructor, pues fue en este sector, donde presidio las gerencias técnicas de la Urbanizadora Alfredo y Ambrosio Peña, Cinca Limitada y la Industrial de Construcciones.
También participó activamente hasta último momento, como socio y gerente de inversiones de la firma familiar Zarate Gutiérrez y Compañía y se le atribuye la osadía de invertir en la totalidad de acciones de esa gran empresa que es Cementos Tequendama.
Abogado
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