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Son incuestionables los beneficios del deporte para el desarrollo humano. La Unicef afirma que practicarlos promueve el desarrollo de las personas porque afianza y trasmite valores como el trabajo en equipo, la justicia, la comunicación, la responsabilidad, el sacrificio y la solidaridad, y porque pone en contexto la interdependencia entre sujetos y colectividades.

El plan de desarrollo “Primero la gente” pareciera estar en sintonía con esta tesis. En el eje estratégico que vincula ciudad y deporte, se plantea como vehículo de inclusión y desarrollo social. Con la designación de Cartagena y otros municipios de Bolívar como sedes de los Juegos Deportivos Nacionales para la Paz 2019, se puede fortalecer la práctica deportiva y mejorar la infraestructura de los escenarios del Distrito y su abandonada zona rural. 

En Cartagena, son decenas de miles de niños y jóvenes que hoy practican deportes en condiciones paupérrimas. Lo hecho por el IDER en los últimos años sigue siendo insuficiente para lograr mayor bienestar de la población y oportunidades de desarrollo físico y social. La inversión por persona de Cartagena es hoy casi cinco veces más baja que la de Medellín, la ciudad que más invierte y la que más medallas gana en Colombia.

Sin embargo, es evidente el rezago de canchas y demás escenarios frente a las necesidades de los deportistas cartageneros y sus aspiraciones de convertirse en dignos representantes de la ciudad y el departamento. Fútbol, béisbol, patinaje, atletismo o pesas, por citar algunos, rebosan de talento y deseos frente a la precaria infraestructura y apoyo.

El fútbol aficionado nos dice mucho de esto: hay pocas canchas y entornos deficientes –como La Alameda, templo local que alberga el mayor número de niños y jóvenes- que se extiende a amplias zonas de la ciudad. Y la preferencia por este deporte es notoria: hace 20 años, había 12 clubes; hoy son 120 (el 65% lo concentra el Distrito). Si se añaden a aquellas las casi 70 iniciativas informales, se estima una población cercana a 10 mil niños y jóvenes que practican este deporte.

La nueva oportunidad que abren los Juegos Deportivos 2019 para ampliar la infraestructura y satisfacer necesidades de deportistas y ciudadanos no sólo es responsabilidad del IDER, la Alcaldía y la Gobernación. Hace falta más apoyo privado a las organizaciones deportivas que necesitan fortalecer las capacidades del personal técnico.

Es la ocasión para que el deporte muestre su potencial de inclusión y desarrollo, y abra más y mejores espacios a las nuevas generaciones para que logren sus ideales de manera integral.   

 

 

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