En Cartagena ha sido lenta la gestión administrativa para sacar avante los grandes proyectos de infraestructura que cambiarían la cara de la ciudad, para una mejor calidad de vida de los cartageneros.
Hace años se viene hablando de la necesidad de ejecutar obras vitales para el desarrollo de la ciudad: el Plan Maestro de Drenajes Pluviales (PMDP) para mitigar las inundaciones que las fuertes lluvias causan sin distinción de estratos; el Paseo Turístico requerido para evitar el desbordamiento del mar en un gran trayecto de las Avenidas Santander y Primera de Bocagrande, mejorándose de contera la movilidad; el traslado del Mercado de Bazurto, ordenado judicialmente y no cumplido, lo que vendría a solucionar el caos de movilidad en la zona y sus alrededores, acabando con los problemas ambientales y de salubridad, recuperándose el paisajismo; el traslado de la Base Naval, o al menos la cesión de una franja del terreno (para ampliar la estructura vial adyacente), aunque sería mejor su reubicación, porque podría habilitarse allí un gran parque de recreo y esparcimiento, como en las grandes ciudades del mundo.
La postergada ejecución de esos proyectos fundamentales, es prueba de una gestión pública deficiente, y por eso es necesario una alianza de los sectores público y privado, con el objetivo de adelantar su estructuración financiera y jurídica. No es solo identificar el problema y sugerir su solución, sino realizar los estudios de factibilidad (fase III), diseñar los esquemas contractuales para mitigar los riesgos de incumplimiento, conocer los ingresos que puede generar el proyecto en su fase operativa para lograr el cierre financiero, y atraer inversionistas nacionales y extranjeros que puedan convertirse en los promotores del proyecto o en socios inversionistas de los gestores locales.
La Nación debe concurrir a la financiación parcial de las obras, pero una alianza del Consejo Gremial de Bolívar, la Cámara de Comercio, la Alcaldía, la Gobernación, y los congresistas podría originar la estructuración de un banco de esos proyectos medulares para Cartagena, que deben priorizarse según su beneficio a la ciudad, sin politiquería y con transparencia. Podrían financiarse bajo el modelo APP, con contratos PLAN, con recursos de regalías, con dineros del Fondo Adaptación, en este caso, cuando sean obras para mitigar inundaciones o efectos del cambio climático.
Debemos apersonarnos de nuestro propio desarrollo y ser los forjadores de nuestro destino. Sin la pujanza e iniciativa de la dirigencia cartagenera, la ciudad en 10 o 20 años seguirá viviendo de su historia, que nos legó una bella arquitectura colonial, no suficiente para competir en un exigente entorno nacional e internacional.
*Abogado y filósofo
tiradojorge@hotmail.com
