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La ciudad es nuevamente escenario del Hay Festival, un festival en esencia de literatura que ha ido incorporando otras artes, grato y de buena factura, que requiere mayores entramados con la vida cultural local. Como parte de la industria editorial, promueve el acceso a libros y a los escritores que ésta impulsa. Son días de fiesta para las letras y los amantes de los libros.

Es tiempo, también, para visitar la Encuesta de Consumo Cultural realizada por el DANE y publicada en diciembre pasado. Allí encontramos que el Caribe colombiano tiene el más bajo porcentaje de personas de doce años o más que saben leer y escribir que leen libros (sólo el 42,l5%) y el promedio más bajo de libros leídos por persona, comparando esta región con las otras del país. Mientras en la capital los bogotanos leen casi cinco libros anuales en promedio, aquí sólo se leen tres. Igualmente, la región tiene el más bajo porcentaje de asistencia a bibliotecas de todo el país. Sin embargo, su población es la que ve más televisión y lee en formatos distintos a libros (especialmente en teléfonos y en gran medida información de redes sociales).

Algo entonces está pasando. No existe ese gran sistema educativo de la cuna a la tumba, que soñó algún día García Márquez. No existen estímulos tempranos a los niños, los alumnos escolarizados no aprenden la lectura y la escritura con altos estándares de calidad, no existen ambientes amables para leer en escuelas y hogares, no existen bibliotecas públicas adecuadas y la televisión reina para el entretenimiento y no para la educación, con altos contenidos de violencia, frivolidad e inconciencia. 

Esos datos de la encuesta pueden estar dando pistas sobre la cultura ciudadana que observamos. Leer libros, en papel o en formato digital, cambia vidas, estimula el aprendizaje y el acceso al conocimiento, desarrolla capacidades analíticas y relacionales. Si no leemos, los resultados saltan a la vista.

Hace trece años existe el programa Leer el Caribe, ideado y gestionado por instituciones culturales y educativas; es un programa de estímulo a la lectura a partir del acceso a las obras y a los escritores del Caribe colombiano. Los resultados han sido probados y evaluados por el grupo de investigación del Banco de la República y su modelo empieza a reproducirse en otras ciudades capitales de la región.

Recientemente, gracias al Hay Festival se articuló este nuestro Leer el Caribe, nacido en Cartagena de Indias, con el programa Premio Mandarache de Jóvenes Lectores de Cartagena (España); las dos Cartagenas dialogan a favor de leer libros. Sin embargo, para aumentar su consumo, festivales y programas de apoyo sirven mucho; pero necesariamente debe acentuarse el mejoramiento integral del sistema educativo.

Leer libros, en papel o en formato digital, cambia vidas, estimula el aprendizaje y el acceso al conocimiento, desarrolla capacidades (...)

 

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