Transcurridos tan solo treinta días de 2017, disfrutamos en Cartagena tres festivales de alto nivel y con una nutrida asistencia en todos sus escenarios; tres festivales que nos posicionan como un destino además de turístico, cultural. Para tomar solo el ejemplo más cercano, el Festival del Frito, tradición cultural que acompaña a la tradición religiosa de la novena a la Virgen de la Candelaria, se ha llenado todas las noches y es un lugar de encuentro de vecinos, cartageneros en general y cada vez más, de turistas que con curiosidad y admiración se acercan a degustar los tradicionales fritos cartageneros.
Ya es frecuente escuchar que en Cartagena, sumando todos los eventos que organizamos o recibimos en el año, estamos todo el tiempo en temporada; sin embargo, ¿cuántos empleos generan estos eventos para los cartageneros? ¿Cuántas empresas se constituyen alrededor de estos eventos y festividades? ¿Pueden los trabajadores del arte y la cultura de la ciudad tener ingresos sostenibles todo el año, garantizados por su participación en estas expresiones culturales?
Cartagena tiene todo el potencial para ser una ciudad en la que su economía se apoye en sus múltiples vocaciones folclóricas, artísticas y culturales; fortaleciendo un renglón de la economía desde actividades que nos resultan fácilmente asimilables y con las que nos identificamos. Desde hace unos años varios economistas y profesores universitarios plantean la importancia de formalizar las actividades económicas derivadas de la creatividad artística y cultural. Felipe Buitrago e Iván Duque publicaron el libro ‘Economía Naranja, oportunidad infinita’, con el respaldo del BID, que es una guía valiosa para todos los trabajadores de las artes y la cultura que quieren ser empresarios. Estos autores la describen como una “riqueza enorme basada en el talento, la propiedad intelectual, la conectividad y por supuesto, en la herencia cultural de nuestra región”.
Expertos del país calculan que las empresas y los ingresos derivados de la actividad cultural de nuestras múltiples ferias y fiestas son casi el 2% del PIB, superando a otros renglones tradicionales de la economía. Esta es entonces una invitación para comprometernos a incentivar esta opción de desarrollo económico en Cartagena, apoyando a nuestras modistas, maquilladores, bailarines, instructores de danza, maestros y directores de teatro, cocineros, artesanos y artistas en general para que formalicen su actividad económica, se sientan empresarios, aprendan a dar valor a su creatividad y a su saber, y así podemos asegurar que nuestras tradiciones no se perderán porque las podemos legar a las nuevas generaciones de una manera formal y organizada. Universidades, fundaciones y la administración distrital están llamadas a generar opciones de formación y apoyo para desarrollar la economía creativa o naranja en Cartagena.
*Concejal
COLUMNA DEL CONCEJO
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