Hasta hace poco elogiaba el apoyo del gobernador actual de Bolívar al proceso de paz. Dumek Turbay me llegó a convencer de que era un dirigente realmente comprometido con el tema, de hecho, su agenda, programas y discursos van ligados a lo que tiene que ver con la paz. Me emocioné cuando supe que había ofrecido un municipio del Sur de Bolívar para que allí se ubicara una Zona de Concentración para los guerrilleros que están entregando las armas. Lástima que todo lo anterior resultó siendo una fachada. Dumek, al igual que otros dirigentes, olvida que paz y corrupción no pueden ir de la mano. Que la paz no se puede construir si se mantienen alianzas con personas que han hecho daño en los territorios.
Cito dos casos que me tienen con la indignación desbordada: Dumek tuvo la brillante idea de nombrar a Enrique Chartuni como secretario de infraestructura. Chartuni, fue gerente de Transcaribe y estuvo procesado por peculado por apropiación y celebración indebida de contratos. Hace poco, le tocó renunciar a su cargo en la gobernación de Bolívar y supongo que esto fue debido a que un juez lo condenó a seis años de prisión por presuntas irregularidades en la contratación del parque de Las Flores y la Plazoleta Capitol de Cartagena de Indias. No entiendo por qué el gobernador de Bolívar no pensó en otra persona para ese cargo ¿no había alguien más capacitado y con menos prontuario penal? ¿Qué mensaje quería enviar a la sociedad el “gobernador de la paz” con ese nombramiento?
El otro caso, tiene que ver con un artículo que publicó el portal La Silla Caribe (asociado a La Silla Vacía), dicho reportaje periodístico muy bien logrado, titulado “La Gata sigue arañando en Bolívar”, se refirió a la sombra de este personaje (hoy condenada por homicidio y concierto para delinquir) en la actual administración departamental. La Silla informó que el gobernador Turbay respondió a ciertos respaldos que tuvo durante su campaña, nombrando en diversos cargos, a gente relacionada con la señora Enilce López.
Aquí es cuando le doy la razón a algunos críticos del proceso de paz. ¿Lograremos realmente la paz en Bolívar y en Colombia, si nuestros dirigentes siguen legitimando a los victimarios del conflicto, aceptando el apoyo político de estos y luego retribuyéndole con cargos públicos en donde se manejan dineros de la Nación? ¿Habrá paz si se continúa esa mala práctica de nombrar gente envuelta en escándalos por actos que revelan su ineficiente planeación y poca capacidad de dirección y de gestión? La corrupción genera desigualdad, pobreza, violencia, consigue que los recursos no lleguen a donde tienen que llegar sino que queden en los bolsillos de los siempre, empoderando así a las mafias. La paz se firmó en La Habana con las FARC, pero qué lejos estamos de ella en nuestro territorio, con el actuar de los políticos que nos tocaron.
Cité apenas dos casos, porque la situación del Hospital Universitario del Caribe, hoy intervenido, fue otra de las promesas fallidas del actual gobernador, y este hecho, amerita una columna exclusivamente para él.