Columna

OCDE y acuerdo de paz

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RICARDO VÉLEZ BENEDETTI
18 MAY 2017 - 12:00 AM

Colombia busca pertenecer a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y requiere: 1. Un Plan de desarrollo socioeconómico con los estándares de la OCDE; 2. Coherencia política del Gobierno para hacer cumplir dicho plan como política de Estado; 3. Adoptar mecanismos de  participación de múltiples actores de la sociedad civil, tales como la academia, las ONG y los empresarios en implementar esas políticas públicas; 4. Construir capital social, o confianza del pueblo en sus gobernantes; 5. Políticas públicas para proteger el medio ambiente, el desarrollo sostenible, generar empleo y la superar la informalidad; y 6. Promover y estimular la empresa privada. La OCDE, conocida como el «club de los países ricos», tiene 34 estados miembros.

Pero mientras el presidente trabaja por implementar un acuerdo de paz con impunidad y grandes obstáculos para  desarrollar el país y que subsiste gracias una transacción con la clase politiquera del Congreso; en paralelo el Gobierno promociona y vende en la diplomacia un anhelo del país mostrando otra realidad. Colombia no puede estar expuesta a los  caprichos de un gobernante desesperado por acercarse a potencias desarrolladas, miembros de dicho organismo, e ignore la pobreza del país y sacrifique esquemas de cooperación, la ayuda internacional que aún Colombia necesita para superar sus problemas internos. En la práctica, en la OCDE el país pasa de ser receptor de fondos de cooperación internacional, a ser país donante. El sistema OCDE implica de manera directa aceptar y aprobar prácticas, recomendaciones y políticas públicas sometidas a estándares de cumplimiento y a verificación internacional.

El gobierno, en el proceso de adhesión superó 21 de 23 comités de verificación para entrar a la OCDE, pero falta mucho para lograr entrar por 1. Por falta de coherencia al solventar a toda costa el “conflicto  armado” de forma insostenible y basada en desconocer la voluntad popular del plebiscito de octubre; 2. Por la falta de conexión del presidente con la precaria realidad socioeconómica del país; 3. Por la falta de mecanismos efectivos para que la gente participe en diseñar políticas públicas; 4. Por la desigualdad social y falta de transparencia, la corrupción, y la baja credibilidad en el Gobierno nacional.

La voluntad política de un gobierno debe partir de la identidad y del sentir de la mayoría, pero en Colombia se desdibuja por la persistencia del Gobierno en cumplir con los estándares impuestos por los países desarrollados de la OCDE, y al mismo tiempo desconocer la realidad y por cuenta del acuerdo de paz seguiremos en una incertidumbre política y socioeconómica que nos deja a los colombianos al garete.

 

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