A quien no sabe para dónde va, cualquier camino le sirve, dice un adagio popular que nos recuerda lo importante que es contar con una visión que oriente el quehacer cotidiano que nos lleva a alcanzar resultados y a lograr metas; lo contrario es caminar en diferentes direcciones sin saber a dónde queremos llegar. En lo individual, es posible que perdamos el norte de nuestras metas personales, las aplacemos o las retomemos no una, sino varias veces a lo largo de nuestra vida, pero en lo colectivo, en lo ciudadano, no podemos darnos el lujo de no integrarnos alrededor de una visión común y colectiva de ciudad. En Cartagena se han desarrollado en épocas recientes ejercicios interesantes con estrategias metodológicas que buscaban generar creatividad y reflexión acerca de los objetivos de ciudad. Además, cada administración formula su plan de desarrollo que se supone es la hoja de ruta de cada gobierno. Pese a esto, los cartageneros y en general los habitantes de la ciudad no logramos apropiarnos de ese sueño colectivo y caminar hacia él.
Cartagena es una ciudad privilegiada no solo por su belleza e historia, sino por sus múltiples vocaciones económicas y culturales; probablemente el tener tantas potencialidades, nos hace más difícil priorizar y decidir si queremos ser una ciudad definitivamente turística; una ciudad patrimonio histórico; una ciudad industrial; o una ciudad puerto. Si queremos ser todas estas, entonces ¿en qué puntos nos encontramos? ¿Qué tenemos en común? ¿Cuál debe ser el factor denominador común que nos cohesione y nos permita generar una cultura ciudadana que defienda ese objetivo común en el que todos tengamos claro qué es lo que debemos aportar?Una visión de ciudad clara y compartida nos permitirá una hoja de ruta que supere los cuatro años de cada gobierno, y nos dará una perspectiva de largo plazo de lo que queremos ser. Solo entonces será posible orientar cada pieza de esta ciudad amalgama. La educación pertinente con el sueño de ciudad y de sociedad que queremos ser; lo urbano que materializa ese sueño, la economía que genera empleo y desarrollo social en armonía con el ambiente y la naturaleza; la política que responda a su verdadera razón de ser: la gente; la cultura para fortalecer los valores que nos unen como cartageneros con una historia heroica y construir ese futuro que anhelamos derrotando la pobreza, la inseguridad y los bajos índices de educación.
Esa hoja de ruta nos llevará a rodear, vigilar constructivamente y aportar en los macroproyectos que la ciudad debe emprender para desarrollarse en lo urbano, en lo social, en lo económico y sobre todo en lo humano. Celebrar los 500 años debemos hacerlo con una ciudad consolidada en su desarrollo y con buena calidad de vida para sus habitantes.
*Concejal de Cartagena
COLUMNA DEL CONCEJOprotocoloconcejodecartagena@gmail.com
