Santa Marta es merecedora de un proyecto colectivo de desarrollo como “Tras la Perla”. Esta iniciativa, liderada por el cantante Carlos Vives, tiene como propósito mejorar la calidad de vida de los samarios, articulando la cooperación de instituciones y actores sociales del ámbito local, nacional e internacional.
Ante la indiferencia y el oscuro manejo político que ha derivado en corrupción y todo tipo de ineficiencias, es el momento de que surjan desde la ciudadanía alternativas que neutralicen los efectos negativos de estas malas prácticas sobre el bienestar de la gente.
Basta revisar algunos datos de pobreza en Santa Marta para entender la pertinencia de “Tras la Perla”. En 2016, 35 de cada 100 samarios eran pobres por ingreso, una cifra superior al promedio nacional, que ese año se situó en 28%. A su vez, 7.1% de los habitantes vivía en pobreza extrema, es decir, contaban con ingresos tan bajos que padecían hambre. No es justo ni aceptable que en pleno siglo XXI 36 mil samarios vivan en tales condiciones.
Santa Marta sigue siendo hoy una ciudad muy desigual. El coeficiente de Gini en 2016 fue de 0.45 (este indicador va de 0 a 1, entre más cercano a 1, mayor es la desigualdad), que aunque inferior al índice del país (de 0.517), muestra lo ineficiente que ha sido la ciudad frente a otras de notorio avance regional como Montería y Barranquilla. A esto se suman las deficiencias del sistema de acueducto local, la inseguridad, el trabajo informal y la falta de oportunidades laborales, especialmente para los jóvenes.
El desarrollo de la infraestructura y los equipamientos sociales enfrenta retos muy serios. Ejemplo son los drenajes pluviales, las obras de mitigación de los impactos del cambio climático en zonas costeras y la adecuación y oferta de zonas verdes y de recreación, entre otras. En lo rural, la infraestructura de servicios de salud, educación, vías de comunicación, acueducto y alcantarillado, viviendas, medio ambiente y ordenamiento territorial requieren atención urgente.
“Tras la Perla” representa una oportunidad de reivindicar las demandas ciudadanas acumuladas durante décadas. La iniciativa podría dejar instalada capacidades de gestión, agencia y cooperación, que a fin de cuentas son la fuerza de cambio para generar bienestar y sostenibilidad en el futuro.
Si bien hay que celebrar que los samarios tengan un proyecto de desarrollo de largo plazo, habrá escollos y obstáculos que superar para pulir “La Perla”. Por ello es necesario sumar nuevas fuerzas y aliados que se la apropien, y que articulen esta iniciativa a otras ciudades del Caribe colombiano que no han podido superar la pobreza y la desigualdad.
*Profesor FEN- UTBCOLUMNA EMPRESARIALjalvis@utb.edu.co
