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Columna

¿Culpa de la estaca?

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Fábula #1: En el año 2000, Unión Fenosa, empresa privada, adquirió Electricaribe y Electricosta de Houston Industries & Electricidad de Caracas, consorcio privado, operación de la cual no hizo parte el Estado colombiano y cuyas condiciones no son de público conocimiento.

En el 2009, Gas Natural, empresa privada, absorbió a Unión Fenosa, negociación de la cual tampoco hizo parte el Estado y cuyas condiciones tampoco son de público conocimiento. El Estado colombiano quedó así con un doble aislamiento legal de los cortocircuitos económicos que esas confidenciales transacciones pudieran ocasionar a sus actores.

En cada una de ellas el comprador, y solo él, tenía la posibilidad y la responsabilidad de realizar una debida diligencia de los riesgos asociados. Durante la gestión de Unión Fenosa, conocedora del negocio eléctrico, la mayoría de los indicadores de Electricaribe evolucionaron de manera favorable. Con Gas Natural, que como es natural sabe es de gas, los responsables de Electricaribe en Barranquilla pasaron a reportar a ejecutivos en Bogotá, desconocedores de la región y del negocio.

Se inició entonces una espiral suicida de la mayoría de los parámetros de gestión que condujo a la intervención de octubre de 2016. Y Gas Natural pretende endilgar la responsabilidad de su incompetencia y fracaso al Estado colombiano.

Fábula #2: El 23 de mayo de 2017 El Heraldo tituló una noticia “ANI sanciona a SACYR” y ampliaba que “el Gobierno decretó el incumplimiento de 5 obligaciones del contratista y le interpuso multas por $11.000 millones.

La compañía española impugnó”. La concesión corresponde a una vía que atraviesa los departamentos de Sucre, Bolívar y Atlántico. La Agencia Nacional de Infraestructura señaló que en el proceso de licitación SACYR hizo la propuesta de menor valor, $474 mil millones; pero ahora aducía que “el contrato licitado es de imposible realización por causas técnicas”. El “amigable componedor” dio la razón al Estado colombiano. La concesionaria pretende la declaratoria de nulidad de la decisión del amigable componedor.

El 22 de noviembre de 2017 en el foro de la Corporación de Empresarios del Oriente del Atlántico, el ministro de Transporte alertó sobre los atrasos de SACYR en la ejecución del contrato de construcción del puente sobre el río Magdalena. Contrato que ganó con la oferta de menor valor, $625 mil millones.

Al día siguiente el ministro de Fomento español dijo para el Heraldo que “es una obra enormemente difícil de ejecutar”. Dos semanas después, en Barranquilla, el candidato presidencial Germán Vargas Lleras complementó la mala nueva advirtiendo que el puente podría costar $150.000 millones más. Y SACYR pretende que el Estado colombiano espere y pague por su proclividad para cotizar rápido y barato y ejecutar lento y caro.

Moraleja #1: ¿Qué culpa tiene la estaca si el sapo salta y se ensarta?  Moraleja #2: ¿Qué culpa le puede caber a la estaca si el sapo vuelve a saltar y se vuelve a ensartar?

*Dirigente gremial del Atlántico(Columna cortesía de El Heraldo).rsilver2@aol.com 

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