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En un acto de gobierno que pretende ser incluyente con los barrios más olvidados de Cartagena, el alcalde encargado Sergio Londoño mandó a construir, hace algunos días, una escultura con el nombre de la ciudad en la vía Perimetral. Fueron nueve letras gigantes, pintadas de varios colores y dispuestas en el corazón de un sector que desde el mismo instante en que nació ha estado sumido en la más profunda pobreza. Con esto “Cartagena”, una palabra grave (con el acento en la penúltima sílaba), se estrelló irónicamente con su otra gravedad económica y social.

Es posible que la intención de Londoño haya sido buena, pero no sólo de letras vive la gente, sobre todo la que a diario sufre la miseria, muchas veces como consecuencia de las promesas que los políticos de turno van rompiendo con sinvergüenzura.

¿Que la Perimetral ya no está en el olvido?Les voy a contar una historia que prueba que al Gobierno poco le importa el bienestar de este sector. En el mandato de Judith Pinedo (2008-2011) la compañía Interconexión Eléctrica S.A, en el marco del Proyecto Interconexión El Bosque, propuso la construcción de un tramo de cableado aéreo en la Perimetral como una medida para evitar un desabastecimiento energético en la ciudad.

Pinedo se opuso a esto porque consideraba que tanto el paisaje como la salud de quienes vivían en los alrededores se verían afectados por la obra. Sin embargo, cuando Campo Elías Terán llegó al poder en el 2012, lo primero que hizo fue darle luz verde al proyecto y fue así como se levantaron 18 torres de alta tensión en la Perimetral, cada una de 24 metros de altura, dispersadas por toda la vía como un cerco de atalayas militares.

No hubo queja que importara. Ni los argumentos en contra de la contaminación visual ocasionada, ni el proyecto para construir un parque ecoturístico contemplado en el POT, ni las advertencias del neurocirujano invitado por el Concejo que afirmó que las ondas electromagnéticas producidas por el cableado serían perjudiciales para los habitantes cercanos a las torres. Nada de eso tuvo valor.

No obstante, como a los involucrados les pesaba la conciencia, inventaron dos consuelos: poner a trabajar en obras de albañilería a gente de la Perimetral (de los 228 trabajadores del proyecto 170 eran cartageneros) y prometer que para el 2018 el cableado aéreo sería reemplazado por uno subterráneo.

Esta última promesa fue firmada, entre otras personas, por el entonces Ministro de Minas y Energía, Mauricio Cárdenas. ¿Les han cumplido a esas familias? Por supuesto que no. En cambio, sí que les han dado letras, las nueve letras de una Cartagena que los ignora y que sólo los recuerda para dar golpes de opinión. 

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