Si no fuese por la tragedia del empleo en Cartagena, que no es de mano de obra local, las declaraciones de los candidatos a la Alcaldía darían risa. Se nota que no saben nada sobre esto y tampoco de los retos del Distrito como ente territorial.
Ninguno es una alternativa seria de una ciudad que va, por encima de sus autoridades públicas, hacia un desarrollo comercial, turístico, industrial, cultural, portuario etc., sin que ni siquiera estos candidatos lo noten. Cartagena va hacia un futuro incierto con inversiones multimillonarias privadas y públicas, hasta en su mar Caribe, sin alcalde ni Concejo.
Cartagena parece ser el apellido de la ciudad, su nombre es Soledad, pues a la mediocridad de la política tradicional no le interesa ir articulada con el mercado. Creo que jamás le ha interesado un análisis de mercado, ni sabe lo que es o debería ser este bien público, hoy en manos privadas, a las que el ente territorial nada les exige, ni siquiera en lo laboral, mucho menos de negocios y en manos de quiénes quedan estos.
Duele oír candidatos a la Alcaldía que no saben qué mano de obra calificada hay y quiénes la desplazan, ni cuántas empresas locales y regionales son desplazadas por empresarios foráneos y sus cuadrillas, sin que autoridad alguna las defienda.
Quienes pasaron por la Alcaldía de la ciudad, no la conocen, no saben de su riqueza material e inmaterial y como se debería sacar de la pobreza a miles y miles de cartageneros, dándoles trabajo y posibilitándoles negocios lícitos, creándoles un fondo microempresarial, por acuerdo Distrital. De allí que un gran número de trabajadores calificados sean desplazados y negocios simples como la alimentación, agua e implementos de trabajo, estén en manos de personas jurídicas del interior del país, para no mencionar labores de mantenimiento industrial, portuario y demás, en manos hasta de empresas españolas, y nuestros empresarios gritando a lo Chapulín: “y ahora, ¿quién podrá defendernos?”
En Cartagena, no es solo luchar contra la corrupción de los funcionarios y financistas de sus campañas políticas, ese mal debería ser desterrado en llave con la Fiscalía y los entes de control. También hay que construir un nuevo liderazgo decente en la Alcaldía y Concejo, igual que en Gobernación y Asamblea, que entienda y se ponga al frente de una movilización popular por recursos disputados al centralismo bogotano y cachaco; por un plan mas allá del 2033, cuando se cumplen 500 años de su fundación y trabaje por construir una concertación y diálogo social al lado de empresarios, trabajadores, academia, ONG, acciones comunales y organizaciones culturales, medios de comunicación, etc., para explotar bien nuestra gran incidencia en el comercio interno y mundial, en manejo portuario, turístico, la construcción de obras civiles, la industria, piscicultura y la agricultura, para mejorar el nivel de vida de los cartageneros.
