Hace milenios, la expectativa de vida era de 15 a 30 años. Hace un siglo aumentó a 50 y 60 años, gracias a sencillas medidas sanitarias. Hoy la expectativa de vida es mayor de 80 años. Sin embargo, en África, es la misma de hace 2.000 años. El ser humano puede vivir 80, 100 años y más. La calidad de vida y el ostracismo social hacen cuestionable, a esa edad, hablar de vida digna. Por ello ha surgido el concepto de años de vida saludable. Cuando el anciano padece una enfermedad grave, la familia, la sociedad y / o los médicos se empecinan inútilmente en prolongar la muerte, esto es distanasia. Paradójicamente, las sociedades que creen en una vida después de la muerte son las que más se aferran a perpetuar inútilmente esta vida.
Eutanasia significa acción u omisión que, para evitar sufrimientos a pacientes desahuciados, acelera su muerte. Hace miles de años practicaron la eutanasia, por piedad o como estrategia de selección, no natural, para que los más fuertes tuvieran más posibilidades de sobrevivir. Para los griegos una mala vida no era digna de ser vivida y por tanto la muerte provocada era algo natural. Los romanos, amantes de la buena vida, apoyaron la eutanasia para acabar con el sufrimiento. Algunas religiones se oponen a la eutanasia con la idea, casi morbosa, que el camino más expedito de lograr la vida eterna, es vivir esta vida con grandes sufrimientos y piensan que el suicida va directo al infierno. Hitler impuso la eutanasia social como herramienta de limpieza étnica y pureza racial. Los Juicios de Nuremberg dieron la pauta para prohibir y castigar todo intento de acelerar la muerte sin el consentimiento del paciente.
Ante un paciente terminal o con gran sufrimiento se ha planteado: limitar los esfuerzos para mantenerlo vivo, el suicidio asistido, la eutanasia activa o pasiva y el cuidado paliativo, esto es, aliviar los síntomas del paciente terminal.
En 1980 se penalizaba la eutanasia con 3 a 6 años de prisión. En 1997 se despenalizó y con la resolución 1216 de 2015 se hizo efectivo el derecho a morir con dignidad. Hoy la eutanasia es legal en pocos países. Algunos la aceptan sin consentimiento del paciente y el estado Belga ha reconocido su incapacidad para saber el número de eutanasias. Ya hay casos de eutanasia en pacientes no terminales, o en niños, algunos solo por ser sordos.
¿Cómo legislar sobre la muerte cuando aún no hemos sido capaces de garantizar una vida y una salud dignas? Vida digna es un concepto variable y puede ser una utopía. Pero una sociedad que reglamenta la muerte cuando no garantiza la vida o solo la protege según el bolsillo del propietario o por el color de su piel, puede estar ante un suicidio asistido o merecer la eutanasia social. Bien lo decía Machado: “la muerte es algo que no debemos temer porque, mientas somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos”.
“¿Cómo legislar sobre la muerte cuando aún no hemos sido capaces de garantizar una vida y una salud dignas? Vida digna es un concepto variable y puede ser una utopía”.
