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Por compromiso cívico y ético votaré el próximo domingo para validar la consulta “contra la corrupción”. Ojalá todos los ciudadanos y sobre todo los más humildes entiendan que aprobando la consulta contra la corrupción se le pone freno a la ineficacia de las decisiones judiciales, que envían a los corruptos a sus casas e inclusive permite que vivan cómodamente en el exterior, sin responder por los dineros esquilmados impunemente al erario. Los delincuentes deben ir a la cárcel, ya sean de cuello blanco o comunes y por ello es necesario aprobar la consulta este 26 de agosto.

En Colombia abundan los politiqueros que son expertos en armar maniobras, en esta ocasión contra la consulta, las mismas ya se anunciaron para desviar el interés de los colombianos, incitándolos a que se despreocupen de la corrupción. Cínicamente argumentan que la consulta no es necesaria, debido a que, en el Congreso, donde ellos cohabitan con la corrupción, se puede legislar contra ella. Tamaña falacia no sorprende por venir de quienes la proponen: congresistas que introducen “micos” a los proyectos de ley de su propia autoría y de esa manera terminan por hacerlos inviables. No se puede creer en esos paladines de la mentira, como ya se comprobó en el plebiscito de 2016, cuando engañaron a los votantes con toda clase de falsedades.

Colombia, gracias al proceso de paz, es hoy un país donde el ejercicio del voto no está sometido al temor de la muerte o al ataque de los violentos. Ahora, como se percibió en los eventos eleccionarios recientes, se puede ejercer ese derecho ciudadano. No creemos que se llegue a la avilantez, como acostumbran algunos politiqueros, de comprar votos para evitar la aprobación de la consulta.

Es menester recordar que en los años noventa los colombianos salieron a votar por la Séptima papeleta y por la Asamblea constitucional, lo que permitió que se convocara la Asamblea Constituyente de 1991, de donde surgió la nueva Constitución, que remplazó la anacrónica y retórica Constitución de 1886.

No son comparables ambos episodios, pero interesa destacar que los colombianos con sus votos en aquella ocasión apoyaron ese hecho democrático. De contera, destacar que las dos famosas sentencias de constitucionalidad de la Corte Suprema de Justicia en 1990 fueron de la autoría del magistrado cartagenero, Fabio Morón Díaz. Ello permitió la Constitución del 91, la del Estado Social de Derecho y los Derechos fundamentales, evento que quedó como un hito histórico. Hoy lo es la ‘Consulta contra la corrupción’ en razón a la crisis ética, administrativa y política actual. Hay que votar este 26 de agosto para minimizar la actividad descarada de los corruptos.

“Hoy lo es la ‘Consulta contra la corrupción’ (...). Hay que votar este 26 de agosto para minimizar la actividad descarada de los corruptos”. 

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