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Columna

Cuentas claras de la reforma

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El reciente anuncio del ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, sobre implementar un IVA generalizado del 19% a los productos de la canasta básica de los colombianos, despertó, como era de esperarse, una ola de comentarios a favor y en contra de la medida. Las reacciones han sido de todos los calibres, especialmente porque el ministro ha dicho que planea reducir la carga de impuestos a las empresas para estimular el crecimiento económico, generar empleo y atraer inversión. Adicionalmente, Carrasquilla ha insinuado que los recursos que se dejarían de captar serían compensados con una ampliación de la base tributaria de la llamada clase media.  

En general bajar los impuestos al sector empresarial no es una mala idea, lo cuestionable es que quien asuma el mayor costo de esta estrategia sea precisamente la población de menores ingresos. Adicionalmente, las cuentas sobre cuánto se recaudará por esta reforma parecieran estar claras, pero no las de su impacto a corto, mediano y largo plazo. Por ejemplo, ¿en qué porcentaje crecería el PIB? ¿Cuántos empleos formales se generarían y en qué sectores? ¿En qué porcentaje aumentaría la inversión privada? Y tal vez, lo más importante ¿cómo se verá afectada la adquisición de bienes y servicios ante el alza de impuestos al consumo?

Esto es relevante porque el consumo es el principal componente de la economía en el país, y representa cerca del 58% del PIB. Es inconveniente elevar impuestos que puedan disminuir las compras de los hogares. Tal vez lo que ganemos en crecimiento económico, lo perdamos por caídas en el consumo, producto de la menor demanda de bienes y servicios.

El ministro también plantea que parte de los recaudos tributarios sean “devueltos” a las personas de ingresos bajos y medios, pero lo que muchos nos preguntamos es: ¿a través de qué mecanismos? ¿Familias en Acción? Tal vez, pero habría que mejorar su eficiencia. La estructura de redistribución de la riqueza en Colombia es bastante cuestionada, al punto que estamos clasificados como uno de los países más desiguales del mundo. Difícilmente esto se modificaría de la noche a la mañana. 

No se puede negar la necesidad de implementar reformas para afrontar el déficit fiscal, esto es una realidad. Pero poner en marcha de forma simultánea, medidas como las anunciadas por Carrasquilla, podría generar problemas más graves de los que se pretende solucionar. Nuestro contexto social y económico difiere de múltiples formas con respecto al de economías avanzadas, por lo que exprimir el bolsillo de los hogares puede no ser alternativa para un país con crecientes desigualdades, tanto interpersonales como interregionales.    

Las opiniones aquí expresadas no comprometen a la UTB o a sus directivos.

*Profesor, UTB

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