Columna

Caribia

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AUGUSTO MARTÍNEZ MARTÍNEZ
21 NOV 2018 - 12:04 AM

“Unirse es el comienzo; estar juntos, es el progreso; trabajar juntos, es el éxito”, dijo Henry Ford.

En reciente carta al Buzón, le reiterábamos a los gobernadores de Bolívar y Atlántico lo que les hemos insistido a varios de sus antecesores: “desarrollar un plan de integración urbana, económico y social en parte del ámbito geográfico entre los dos Distritos, los municipios, corregimientos y centros poblados afectados por la Carretera de la Cordialidad, la Vía del Mar y la línea costera, zona que hemos llamado Caribia”.

Esto a raíz de haberse revivido el viejo litigio limítrofe entre estos departamentos hermanos y que toca con varios municipios. La invitación es a no litigar más y por el contrario, a potencializar conjuntamente el verdadero valor de esos territorios. Para efectos de nuestra propuesta solo nos referimos a lo que toca con Santa Catalina y la Zona Norte de Cartagena colindante con ella en Bolívar, y a Piojó y Repelón en Atlántico.

Ese estratégico espacio geográfico compartido e inexplotado, debe un “cluster” territorial de entretenimiento, diversión, turismo, cultura y de  actividades afines, compatibles con la apuesta de Economía Naranja del actual Gobierno. Qué privilegio contar con Galerazamba, el Volcán del Totumo y el maravilloso sistema lagunar que los rodea.

Debe sí  tener toda la infraestructura necesaria de soporte que no riña con un urbanismo moderno pero liviano. Eso exige una planificación que responda a su verdadera vocación.

La Vía del Mar ( Ruta 90A), con su doble calzada terminada, no debe ser vista como una simple carretera que una a Cartagena y Barranquilla,  debe ser es un verdadero eje de desarrollo urbano sostenible, con un muy bien reglamentado plan maestro económico y social. Es el momento de hacerlo, mediante un juicioso ejercicio de revisión y direccionamiento en esa línea, de los POD de los dos departamentos y los POT de los municipios involucrados.

Hace años compartimos este sueño realizable con gentes de ambos lados, especialmente con el arquitecto urbanista barranquillero Nicolás Renowytzky, quien planteaba con esos mismos criterios la Vía del Mar.

No tenemos duda de que con auténtica voluntad de integración y con fe en el futuro de esa privilegiada porción de tierra bañada por el Mar Caribe, ese cluster territorial Naranja, Caribia, puede ser hacia el futuro, el Orlando de Suramérica. Ahí está ese reto para gobernantes, funcionarios,  gremios, urbanistas, planificadores y medios, pero pensando siempre principalmente en los habitantes de toda esa comarca.

Augusto Martínez Martínez 
augustom90@hotmail.com
 

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