‘Impopulares, pero eficientes’ fue el eslogan de la campaña publicitaria de la Alcaldía de Enrique Peñalosa, en Bogotá, que no buscaba otra cosa que decirle a la ciudadanía que a pesar de no tener favorabilidad en las encuestas, la administración se preocupaba más por “ejecutar proyectos que son difíciles”, de esos que prácticamente inauguran otros mandatarios.
No vine a analizar si en Bogotá el gobierno anterior hizo bien o no el trabajo, sino a trasladar a Cartagena el sentido de ese eslogan, pues pareciera que varios políticos locales siguieran en campaña, tratando de conseguir votos con promesas populistas, sin concentrarse en la realidad, sin estrategias concretas, sin argumentar con efectividad, sin proponer soluciones serias.
Resulta mucho más fácil para algunos apelar a las sensaciones. Provocar la rabia, la indignación o la risa está primero en su agenda, antes de aquel diálogo estructurado y riguroso.
Hoy sigue siendo costumbre que digan lo que sabemos, antes de respondernos el cómo lo van a ejecutar. Por ejemplo, los oímos diciendo que muchos taxistas son abusivos, pero nadie propone cómo regularlos. Del taxímetro se viene hablando desde hace muchos años.
Se discute aún el desorden en Playa Blanca, Cholón, Choloncito, etcétera, y pese a que hubo una joven muerta en un accidente en Cholón, luego, como si nada hubiera pasado, vimos más accidentes entre embarcaciones, heridos y varios atracos. Los famosos consejos de seguridad, discursos políticos, visitas de funcionarios a los balnearios y titulares de prensa fueron arrastrados por las olas.
Recientemente se tocaron dos temas populares en el Concejo, de esos que antes que nada, tocan el bolsillo de muchos. El primero, Transcaribe. Se presentó un proyecto de acuerdo que busca establecer una tarifa especial del pasaje para adultos mayores, estudiantes y discapacitados del Distrito, la reducción sería del 30%. En principio, una buena propuesta, pero no entiende uno cómo se habla de esto cuando en el mismo Concejo se ha dicho que no hay plata para chatarrización, que el pasaje puede subir de manera descomunal, que los buses se demoran, que la gente ya no cabe, etcétera. ¿Por qué más bien no discutimos sobre aquellos estudiantes, discapacitados, o adultos mayores de Torices y barrios vecinos que tienen que arriesgar su vida subiéndose a un viejo jeep para poder movilizarse? ¿cuándo tendrán ellos Transcaribe? ¿cuándo?
El segundo, es el de las motos. Un concejal dijo que no es justo que haya restricciones a las motos; sin embargo, el alcalde Dau firmó el decreto de pico y placa, sobre todo por la gran cantidad de estos vehículos que circulan a diario. ¿Qué hará ahora con el que prohíbe la circulación de parrillero en 8 barrios y que vence a final de mes? El comandante de la Policía pide que se amplíe a 4 barrios más, porque ha servido para la seguridad. El alcalde tiene la última palabra de otra decisión impopular, pero ¿eficiente? ¿para quiénes?
Periodista. Magíster en Comunicación. Twitter: @javieramoz