La quejadera debería ser declarada como una enfermedad. Dice mi madre que hay gente a la que “todo le hiede y nada le huele”. Gente que arruga la cara al comerse un dulce, que no sonríe ante las buenas noticias, que frunce el ceño cada amanecer (y hasta así se acuestan). Gente que baila poco, o nada, aunque no se sepa bailar.
Difícilmente quien se queja de manera reiterativa, capta y disfruta las cosas positivas.
Es normal que en la vida nos disgusten muchas cosas, pero los quejosos parecieran vivir en el disgusto, todo les molesta. La queja constante frustra y arropa negativamente a quien se deja contagiar.
En Cartagena, la quejadera se está convirtiendo en un hábito que es fácil de detectar en las redes sociales. Mire usted no más todos los comentarios que se hicieron luego del espectacular show de Shakira en el Super Bowl. La tendencia que se dio fue que la artista barranquillera en ningún momento bailó champeta.
Una vez se acabó el tremendo espectáculo, se podían leer frases como: “¿Quién dijo que eso es champeta?, eso es música africana”, “Esos pases barranquilleros no son de la champeta de acá”... y así muchos más que por ningún lado celebraban ver el gran impulso que le acababa de dar Shakira a nuestra cultura.
Que Shakira pensara en elegir una mujer Caribe, de su tierra, para aprender y luego enseñarle al mundo nuestros ritmos, ya era una gran noticia. Que luego se lucieran en ese gran escenario ante la vista de miles de espectadores, es para mí el mensaje más potente que ha llegado internacionalmente, aunque sé también que muchos otros artistas se han esforzado y ayudado a llevar la champeta por todo el planeta.
Shakira bailó Icha (El Sebastián) canción del género soukous, grabada en París en 1990 e interpretada por el guitarrista y cantante congolés Syran M’benza. Los quejosos argumentan entonces que por ser una terapia africana, eso no es champeta. ¡Por favor! Esos sonidos hacen parte de nuestra champeta, a la que también por algún tiempo le llamamos terapia criolla, esos sonidos que llegaron y se fueron mezclando con voces caribeñas y bailes improvisados. Se quejan de los pases que la joven barranquillera le enseñó a Shakira, dizque por la brincadera. Hay que entender que en Barranquilla, con la champeta, se fue creando esa danza, ya sea con pasos conocidos como el rastrillo. Así como alguna vez por acá nos inventamos la camita y bailamos en una baldosa. Ojalá nuestros cantantes de ahora nos recordaran más de esa época en sus canciones y videos.
Gracias al baile champetúo de Shakira, hoy la champeta está en boca de todos. La BBC publicó recientemente un reportaje, desde Cartagena, sobre nuestro género; y #ChampetaChallenge es el reto viral del momento.
Mientras acá nos seguimos quejando, en Barranquilla tiran alegres los pases pegaítos o no, al picó. A los quejosos, una sola recomendación, bailen lo que sea, pero bailen.
Periodista. Magíster en Comunicación. Twitter: @javieramoz
