Columna

Ilusiones perdidas

“Hoy cuando el inclemente sol quema los últimos chamizos y la fina arena movida por el viento”.

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RODOLFO DÍAZ WRIGHT
21 MAR 2020 - 10:44 PM

Fuerte fue la presión de los residentes de Crespo y barrios vecinos, cuando nos opusimos a la construcción del feo y poco funcional puente que nos dejaron como remate del túnel y empalme con la avenida Santander. No solo se trataba de lo antiestético y mal concebido, sino que de contera se llevaría en banda casi un kilómetro de una de las playas mas emblemáticas de Colombia.

Hoy varios años después, podemos decirle a los constructores, a las autoridades y a los sabelotodo, que en esa época nos trataron de problemáticos, que teníamos razón: el puente, en la dirección Cartagena - Barranquilla, tiene muy poco uso, ya que existen dos posibilidades más para esa ruta. Una es seguir por la calle 70 después de poner combustible en la bomba y la otra, es tomar el retorno de la calle 65 y entrar al túnel por el lado del parqueadero público cerca al hotel. Por el contrario, la pequeña vía de un carril dejada para los vehículos que salen de Crespo y que deben detenerse en el exótico semáforo de debajo del puente, es tan insuficiente y mal diseñada que permanece bloqueada, no tiene forma de retornar a Crespo a no ser que se llegue hasta el Cabrero y como si fuera poco, conserva dos enormes bateas que se inundan con cualquier sereno y terminan de complicar la movilidad.

Pero aquí no termina todo: a los poco experimentados diseñadores que nos tocaron, nunca les dio la cabeza para hacer una entrada al barrio de Crespo por la calle 70, viniendo por la Vía del Mar, lo que obliga a llegar hasta el puente y luego retornar, obligando a todos a un recorrido adicional de casi 4 kilómetros. El tránsito en bicicleta por El Túnel quedó prohibido, pero tampoco hay forma de entrar al barrio por la 70 y se engañó a la ciudadanía ofreciéndole unos puentes peatonales a la entrada y la salida del Túnel. Nunca se construyeron.

Hoy cuando el inclemente sol quema los últimos chamizos y la fina arena movida por el viento, comienza a cubrir lo que pudo ser uno de los más bellos parques de Colombia, nos miramos y no entendemos en que momento nuestro anhelado proyecto se convirtió en otra sinfonía inconclusa, al igual que los paraderos, el Puente Heredia, la recuperación de Caños y Lagunas y el raro caso de La Boquilla, donde el pueblo se quedó sin camino de llegada, por otra genialidad de los diseñadores del viaducto.

La milenaria playa de Marbella, donde Billy Sánchez de Ávila y Nena Daconte se tropezaron con el amor contrariado que les cambiaría la vida, sigue desaparecida y nadie da razón de ella. Mientras que las playas blancas de Barú enloquecen a propios y extraños y desesperan al Gobierno, las playas negras de Marbella son olvidadas, abandonadas a su suerte y no aparece el súper amigo de capa y espada que las defienda.

Hoy nadie responde por el mantenimiento del parque del Túnel. Nadie sabe si algún día Crespo recuperará sus playas. Se requerirán varios tractores para remover toda esa arena acumulada.

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