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Columna

Medidas de contención del COVID-19

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El mundo se encuentra hoy en un suceso que desestabilizó la salud pública a causa de la primera pandemia por coronavirus conocida en la historia. Las cifras revelan un número superior a las noventa y cinco mil muertes a nivel mundial.

Gracias a los avances científicos, en el menor tiempo se ha conocido el comportamiento de este nuevo virus, y aunque la etiopatogenia no es del todo clara, sabemos que afecta principalmente las vías respiratorias, con manifestaciones que van desde una odinofagia (dolor de garganta) hasta infecciones respiratorias agudas graves.

Según el comportamiento epidemiológico nos ha mostrado que la mayor letalidad se presenta en adultos mayores de 65 años de edad que cursan con comorbilidades como factor agravante. Los niños y jóvenes son potenciales transmisores.

En Colombia estos indicadores no varían desde el contexto de presentación del cuadro clínico. Los casos confirmados hasta el momento, han sido captados al cumplir con al menos uno de los dos criterios: el clínico y el epidemiológico. Muchos de los diagnosticados con COVID-19 han ameritado manejo y monitoreo -en ese sentido-, desde el ámbito extra hospitalario. En algunas regiones del país, al menos un 10% de los contagiados no tienen ningún nexo epidemiológico y eso nos obligó entrar en fase de mitigación, condición aplicada en la mayoría de las ciudades, y recientemente en Cartagena.

Desde el ámbito local, a través de la Sala de Análisis de Riesgo (SAR) del programa de Vigilancia en Salud Pública, activada en la fase de contención del Covid-19 en el Distrito de Cartagena, se analizan los casos mediante un trabajo de campo epidemiológico que nos permite ir ajustando las medidas para una eficiente contención del virus, una dinámica que es cambiante.

Durante ese proceso se intervienen rumores, alertas, monitoreo de medios, notificación rutinaria y obligatoria, así como la intensificación de la vigilancia para reorientar las acciones y extremar el control que permita un aislamiento social efectivo que nos garantice disminuir los riesgos de contagio y propagación.

Continuamos con la pedagogía de medidas preventivas de autocuidado tales como el lavado de manos cada hora por un término no inferior a 20 segundos, el uso obligatorio de tapabocas, disminuir el contacto estrecho con otras personas, y medidas colectivas como el distanciamiento social mediante la cuarentena preventiva de la cual Cartagena fue pionera, posteriormente replicada en todo el país.

En este momento nuestros esfuerzos están enfocados en lograr un confinamiento específico, es decir, aislar en un lugar a los pacientes positivos asintomáticos en una red alterna de baja complejidad diferente a las instituciones prestadoras de servicios de salud, esto nos permitirá tener una mejor contención, así como disminuir los riesgos de propagación y expansión viral.

En esa misma iniciativa se contempla el confinamiento preventivo del personal sanitario que asisten los servicios de urgencias, hospitalización y UCI en las diferentes instituciones prestadoras de servicios de salud.

Es del caso, precisar que las medidas de distanciamiento social mostrarán su impacto positivo una vez la curva de contagiados se aplane y se diagnostiquen el menor número de casos. En otras palabras, a medida que se vayan diagnosticando personas positivas para COVID-19, mayor será el tiempo que tardará el aislamiento, y mayor será el índice de morbi mortalidad, por eso la importancia de quedarse en casa y evitar los contactos físicos.

A pesar del crecimiento de las cifras de contagiados y decesos, observamos que la población no acata la totalidad de las medidas de distanciamiento social, lo que exige aplicar las medidas de policía administrativa a que haya lugar durante la cuarentena obligatoria. Con la experiencia devastadora que tuvieron países como E.E.U.U., España e Italia, al no acatar oportunamente las medidas de aislamiento social, los contagios fueron casi incontenibles, de tal suerte que desbordó la capacidad de respuesta y trajo consigo la mayor tasa de mortalidad en el mundo.

En Cartagena, se destaca el apoyo del Instituto Nacional de Salud en la habilitación del Laboratorio de Enfermedades Tropicales de la Universidad de Cartagena para la toma y procesamiento de muestras. Dicha gestión constituye un avance importante en la efectividad de las medidas de contención y mitigación del nuevo coronavirus -COVID 19- en Colombia.

Aspiramos despertar el interés del Gobierno Nacional en la importancia de la desconcentración de dichos servicios para toda la Costa Caribe Colombiana y las regiones que lo llegaren a requerir. Cartagena es hoy la segunda ciudad de Colombia después de Bogotá, líder en dicha gestión. Del mismo modo, estamos impulsando el confinamiento específico como apoyo al proceso de expansión, así como la gestión para conformar el Centro de Operaciones de Emergencia, Eventos y Epidemias en Salud Pública en el Distrito, a fin de mantener un monitoreo intensificado en las tres localidades, y actuar de manera oportuna frente a emergencias en salud pública.

Directora Operativa de Salud Pública.

Departamento Administrativo Distrital de Salud, DADIS, Cartagena

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