No me canso de alertar, se nos acaba el país. Nos los arrebatan los malos. Veamos dos hechos, por ahora: Primero, se pretendió entregar poder a los bandidos declarando legítimo un acuerdo rechazado por el pueblo, en un plebiscito ese sí legítimo. Noruega y Suiza cohonestaron el fraude y hasta consideran “constitucional” el acuerdo mal llamado “de paz” solo porque después del No popular fue maquillado por una supuesta “Comisión del No” (que el pueblo jamás creó ni avaló) y luego dizque “refrendado” en el Congreso mediante una proposición y otras barbaridades. No voy a entrar en elucubraciones jurídicas porque “las cosas en derecho se deshacen de la misma manera como se hacen”. No hay más misterio, el Soberano no participó en eso.
Segundo, Duque fue elegido presidente como representante del Centro Democrático y una coalición de partidos para hacer frente a la izquierda extrema y a las perfidias del gobierno anterior. Duque, hombre honorable, no ha cumplido con los postulados del mandato que le otorgamos sus electores, incluidos los colombianos de bien no militantes del CD, que votaron por él. ¿Qué hacen en este gobierno tantos colaboradores del fracasado proceso fomentando el cumplimiento de un acuerdo legalmente inexistente? ¿Cómo así que unos comités de la ONU siguen ahí “cuidando” el fallido pacto y además ganando millones por ello? ¿Por qué? Quizá por ese despiste no pudimos ganar las alcaldías y gobernaciones claves en las pasadas elecciones.
Y nos tienen acorralados, como en los malos tiempos. ¿Por qué no se fumiga aéreamente con glifosato, si es tan efectivo contra el cultivo ilícito que crece y es fuente de todas las violencias? ¿Por qué no se ordena entrar con la fuerza legítima del Estado? Que las cortes no lo permiten, dicen. ¡Pamplinas! El glifosato se usa en todos los cultivos legales y este es un tema de orden público. ¿Las cortes amparando delincuentes? No creo, la mayoría de magistrados son probos. ¿Amenazados como en los viejos malos tiempos? En aquella época asesinaron muchos jueces y policías, quemaron vivos a los magistrados en el Palacio de Justicia. Por cierto, uno de aquella banda aún anda suelto, posando de prócer y llenando bolsas de billete. Todos lo vimos, pero no pasa nada, así estamos.
Es hora de decisiones de Estado. Se necesitan cojones.
Parafraseando al Libertador, presidente Duque: salve usted la patria. Adelante, que nosotros, el pueblo, lo apoyamos. Y estamos listos.
No creo exagerar. Con echar un vistazo al vecindario y otro al pasado cercano, basta. Estoy muy preocupado.
