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En los últimos años ha tomado fuerza la idea de conectar a Cartagena con Barranquilla y Santa Marta por medio de un tren de carga y pasajeros, una iniciativa con altísimo impacto para la Región Caribe. Justamente, la semana anterior la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) reveló que el ‘Tren Caribe’ se encuentra priorizado en la quinta generación de proyectos (G5).

Existen al menos tres opciones para su diseño. La primera, consiste en conectar a Cartagena con Barranquilla con un trazado similar al que sigue la Vía al Mar, que bordea a Barranquilla por el sur con la Circunvalar y continúa por la vía a Ciénaga hasta Santa Marta. Este recorrido sería una conexión expedita entre las tres ciudades y aportaría de manera significativa a su integración como destino turístico y portuario.

La segunda opción es unos pocos kilómetros más extensa que la primera, porque pretende que la conexión entre Cartagena y Barranquilla siga un trazado similar a la Carretera de La Cordialidad, con lo cual se beneficiaría el desarrollo de los municipios del norte de Bolívar y centro del Atlántico, tales como Clemencia, Santa Catalina, Luruaco, Sabanalarga y Baranoa.

La tercera opción es una apuesta distinta a las anteriores, y en lugar de buscar una integración directa entre las tres ciudades, se propone conectar a Cartagena con la actual red férrea del Atlántico, atravesando a Magdalena a la altura de Fundación, y a Barranquilla por medio de un ramal. Este diseño privilegia una relación de los puertos de Cartagena con la red férrea nacional.

Cada uno de estos recorridos ofrece ventajas y oportunidades, y decidirse por uno de ellos implicará el sacrificio de los beneficios de alguno de los otros. Idealmente el proyecto puede aportar en varios sentidos al facilitar la movilidad de los residentes entre las ciudades y los municipios, ofrecer nuevas opciones económicas y turísticas, ampliar las conexiones nacionales e internacionales al enlazar los aeropuertos, y fortalecer los servicios de carga que se ofrecen en la región.

Será valioso revisar los posibles impactos que un proyecto de su envergadura puede acarrear en materia ambiental, social y económica para mitigar o tratar dichos efectos. El Tren Caribe podría afectar la estructuración de otros proyectos, por ejemplo, la tercera opción podría reñir de algún modo con el movimiento de carga que pueda darse en el Canal del Dique.

Los estudios ofrecerán luces sobre qué camino tomar, pero al final la decisión será política. En consecuencia, estamos frente a una oportunidad única para pensar más como región que como una simple agregación de los intereses de las tres ciudades.

Las opiniones aquí expresadas no comprometen a la UTB o a sus directivas.

*Profesor del Programa de Ciencia Política y RRII, UTB

“Toma fuerza la idea de conectar a Cartagena con Barranquilla y Santa Marta por medio de un tren de carga y pasajeros, una iniciativa (...)”

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