Los miembros del Capítulo del Caribe de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas Físicas y Naturales nos hemos impuesto la tarea de acercarnos a nuestra comunidad para contarles que hacemos y para que somos útiles. En medio de una sociedad que vive una circunstancia que ve la ciencia tan lejana y tan etérea, hemos resuelto a través del espacio que amablemente nos brinda El Universal intentar ilustrarla a través de ejemplos y de imágenes mentales.
INVITACIÓN A UNA VISIÓN DE LARGO PLAZO CON PROYECCIÓN BASADA EN CIENCIA
Eventos recientes como los vividos en estos días: el paso de los huracanes, la lluvia excesiva que dejó enormes inundaciones, la sobre-elevación del nivel del mar, el oleaje que se llevó la arena de las playas y entró por todas las orillas, todos eventos climáticos extremos que han generado daños cuantiosos en los países del Caribe. Particularmente en el archipiélago, nos traen noticias de destrucción, imágenes de la tragedia, que inquietan y preocupan.
No hay necesidad de ir hasta la isla de Providencia, solo hay que levantar la mirada aquí en Cartagena para ver la desolación de las casas destruidas y cuadras enteras de casas perdidas y la infraestructura colapsada. Todas estas circunstancias que levantan la sensibilidad, que obligan a una respuesta inmediata de parte de las autoridades y de la solidaridad de la comunidad para colaborar con los afectados.
Pero esa atención a la necesidad inmediata, de la comida y del agua potable para hoy o de la luz eléctrica para mañana satura la visión de un gobierno que busca por todos los medios dar también una respuesta inmediata a esos males provenientes de razones superiores que gobiernan las leyes de la física.
Fenómenos de este tipo tales como el cambio climático global acelerado y los eventos de oscilación de los campos energéticos en la atmósfera y el océano se conocen y son motivos de intensos y continuos estudios, tanto global como localmente, por las comunidades de científicos que intentan entender cómo funcionan estos fenómenos. Es parte de su tarea dar los elementos claves fundamentales para intentar anticipar sus consecuencias y adaptar las medidas a las condiciones cada vez mas cambiantes.
Desde hace décadas la comunidad científica de las ciencias físicas y naturales ha venido trabajando en las implicaciones que el calentamiento global y el aumento del nivel mar tiene en los ecosistemas, la estructura socioeconómica y las regiones marinas y costeras del Caribe colombiano, así como los impactos en la salud humana.
Un ejemplo actual: según la Organización Meteorológica Mundial, en estos días estamos viviendo todos estos eventos debido a la llegada del Fenómeno del Niño – Oscilación del Sur que en su fase positiva se conoce como “La Niña”. La anterior, la fase opuesta que se caracteriza por precipitaciones por encima de lo normal en la América Tropical y grandes sequías en el África tropical con las consecuencias ya conocidas.
Los efectos de estos fenómenos tienen la gran dificultad que poseen ritmos cíclicos que toman, algunos un poco más que el periodo de un funcionario electo (5-7 años) y otros que duran un poco más que la vida media humana (alrededor de un siglo). En ambas condiciones, los trabajos necesarios dejan de tener interés. En el primer caso porque se programa con dificultad para atender los menesteres del periodo en el poder y en el otro, porque para que, si ya nos hemos ido... ambas respuestas erradas y trágicas para el desarrollo de un grupo humano.
La visión para el desarrollo de una ciudad como Cartagena, debe trascender esta singular y desafortunada circunstancia. Atender el aumento acelerado del nivel del mar requiere una visión de al menos un siglo, si queremos tener la ciudad que soñamos y nos merecemos, pero intentar atenderlo con visión cortoplacista es equivocado, resulta mezquino, minimalista, carísimo y normalmente no atiende la solución que se necesita.
Los procesos y los proyectos a realizar deben obedecer a una visión que comprenda el problema en su integralidad y no debe quedarse en paliar las consecuencias inmediatas. La visión y proyección de la ciudad debe trascender posiciones políticas y presiones de los grupos de interés especial. Para eso es que sirve la ciencia. Una percepción cualquiera, examinada metódicamente, se transforma en una lista de verdades cuantificables, medibles y en el fin ultimo, proyectables al futuro. Una idea de ciudad, puesta en mentes científicas se debe convertir en planos y medidas concretas, con una visualización cristalina de lo esperado.
Verdaderos líderes que luchan por el bienestar de sus pueblos no piensan solo en mañana, piensan en la ciudad de sus hijos y la de sus nietos. Busquen apoyo en la ciencia, que tiene esa misma vocación y comparte esos mismos tiempos. Que se tomen decisiones basados en proyecciones científicas de los eventos físicos y no solo sobre las consecuencias políticas y sociales. El pueblo tiene la prerrogativa de demandar de sus líderes políticos un acercamiento con la academia, la ciencia y la tecnología. No solo tomar decisiones basadas en ella, la política, sino también impulsar el dialogo y la construcción de espacios en donde la academia pueda tener una voz en la agenda administrativa.
Estoy seguro que no estoy diciendo nada nuevo ni los estoy invitando a hacer nada distinto de lo que parece ser absolutamente obvio. Es que en medio de una circunstancia donde el cambio es la constante, los colombianos nos hemos caracterizado por ser una especie inventiva y capaz. Los invito a enfrentar una visión futuro con optimismo, pero vista en el largo plazo y con ayuda de la ciencia. Que den ellos la medida precisa y que la política responda con la medida justa.
Hay mucho por hacer y hay que empezar ya.
* Oceanógrafo Físico
Silla 58 de la Academia Colombiana de Ciencias