Creen algunas personas en Cartagena que en las comunidades tenemos pobreza mental y no recordamos quiénes han dirigido el destino de la ciudad y administrado sus recursos públicos. De allí que se empeñen en generar conflictos como el del pretendido proceso de revocatoria y no soluciones a los anhelos de trabajo, bienestar y paz, que la ciudadanía sabe, pasa por el combate a la corrupción y sus agentes en que está empeñado el alcalde William Dau y que acompañamos.
Ahora los que se callaron ante el escandaloso robo de más de 4 mil millones de dólares en sobrecostos en lo de Reficar, tienen en crisis al sector salud y se llenaron los bolsillos con contratos a granel, sean los que representen un movimiento revocatorio a todas luces hasta inmoral. De fondo está la corrupción de una vieja clase política tradicional dedicada a ser cabeza de ratón.
A la ciudad la han saqueado y la apartaron de la tarea crucial de ser parte clave para el desarrollo regional y por ello por ejemplo, han pretendido descargar todo el peso de los problemas de movilidad, sobre las espaldas de los cartageneros para que, adjudicando peajes inescrupulosos concesionarios privados devoren recursos públicos, mientras, sin peajes, con Conpes especiales se construyen obras más costosas en vías para Transmilenio y hasta metros en Bogotá, Medellín y Cali.
Miremos: ¿Se preocupan estos señores acaso por trabajar para que el alcalde y su equipo comprendan que los artículos 31 a 37 y 136 de la Ley 2056 de 2020 contemplan reglas generales sobre el ciclo de los proyectos de inversión pública susceptibles de ser financiados con cargo a los recursos del Sistema General de Regalías? Ya, por nuestra gente, deberíamos estar trabajando por la formulación y presentación, para su viabilidad y registro en el Banco de proyectos, tendiente a que sean priorizados para su aprobación y ejecución, conforme a las definiciones, contenidos, procesos y procedimientos que establece el Departamento Nacional de Planeación en su metodología general ajustada y es a quien le corresponde, administrar el Banco de Proyectos de Inversión del Sistema General de Regalías, como compete de acuerdo al decreto 1821 del 31 de diciembre de 2020. Esas no son preocupaciones de quienes solo están rondando como el mosquito persiguiendo meterte en toldo, mantenerte ocupado y atrasar el andar con su acoso. ¿Hasta cuándo cartageneros, abusarán de nuestra paciencia? Esta sí que es una importante tarea. Manos a la obra. No le firmes a los perversos dilapidadores de recursos públicos hasta en medio de esta pandemia. La movilización pacífica y nuestra unidad en las calles, es la vía para superar la pobreza y continuar el camino para salvar a Cartagena, reconstruirla e impedir que esta vieja clase política tradicional dilapidadora e incapaz, vuelva al Palacio de la Aduana.
*Dirigente Sindical - Abogado.
