Columna

No a la barbarie

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JULIO ENRIQUE CARRASCAL PUENTE
12 JUL 2021 - 08:26 AM

El liberalismo económico, no es un fenómeno nuevo, lo representan las leyes del mercado, en especial la de oferta y demanda y de él, surgió la esclavitud, el colonialismo, las guerras y disputas por el mercado. Con el paso del tiempo llegó el sistema capitalista con los estudiosos de la Economía que, favoreciendo el individualismo y el interés particular, lo promueven y sustentan.

La tesis muy renombrada y conocida del “laissez faire. Laissez passer, le monde va de lui meme”, viene de los estudios del comportamiento del mercado desde las comunidades primitivas y es hoy causante hasta de la presencia de delincuentes en el poder que determinan ese dejar hacer, dejar pasar, que el mundo marcha por si solo. Falso, marcha si, pero, no solo, gobernado por el gran capital que se apropia de un bien publico denominado mercado.

La humanidad siempre ha luchado por establecer normas y reglas del comportamiento para la vida en sociedad y estos han propiciado cambios, no sin contradicciones y luchas guiadas todas, no por el dialogo fraterno, la persuasión y el interés común, sino por la violencia y mezquinos intereses oligopólicos, hasta de clanes familiares y/o delincuenciales, como los de Al Capone en los EEUU y la cosa nostra en Italia.

Cuando el universo, con la ciencia acompañándonos, nos espera con los brazos abiertos lleno de inmensas riquezas materiales y espirituales, aparecen en el poder y la gobernanza, sectores recalcitrantes, bestias ávidas de dinero fácil y acumulación de capitales para derrochar. Ahora hasta preparan mercenarios, crean con ell@s empresas y ofrecen esta mano de obra en ese espacio geográfico en el que se mueve la oferta y la demanda y que pretenden controlar a su placer.

La barbarie nos acecha y Colombia parece ser un gran laboratorio en el que se elaboran brebajes, se practican y crean, utilizando al Estado, una serie de políticas tendientes a negar la democracia, la convivencia pacifica y consolidar un dominio oligopólico destructor del bien común, lanzando fieras amaestradas y hasta vendiéndolas al mejor postor en cualquier País del mundo.

El neoliberalismo en el poder, afecta toda la economía, la politica, la salud, la educación y hasta el deporte. Interesados solo en acumular capital en la oferta y demanda, nada hacen por el bien común, el interés general, para ellos la bandera es un trapo para secar los pies y el Himno, una guaracha para bailarla. Hasta a la selección Colombia de futbol ha afectado, en su afán de mostrar y vender jugadores en el mercado y por ello no colocan a un buen numero de titulares en sus puestos.

No nos digamos mentiras, no nos crucemos de brazos, gritemos no a la barbarie neo liberal, impregnémonos de solidaridad; miremos nuestro enorme potencial de recursos naturales y en especial los humanos y hagamos que, por lo menos, la decencia guie el devenir histórico de nuestra sociedad.

Atentamente.

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