Durante la segunda mitad del siglo XVIII, la comunidad de Ilustrados en la Nueva Granada había acumulado amplios conocimientos sobre geografía, población y recursos naturales, visible en sus publicaciones. En 1772, por ejemplo, Francisco Antonio Moreno y Escandón divulgó un informe sobre la Nueva Granada que por primera vez tenía tablas con distribución de la población. Los censos de 1770 y 1778 incorporaron por primera vez las variables de raza, género y oficio. Es también el período de la Expedición Botánica y del Observatorio Astronómico que promovió el Sabio Mutis, y de la cartografía que hizo Joaquín Fidalgo del litoral, desde Maracaibo hasta Panamá.
Es en el siglo XVIII cuando se multiplican las expediciones científicas en continentes hasta entonces desconocidos para los europeos, como África y América.
La Humboldiana neogranadina, del investigador Alberto Gómez Gutiérrez, contiene la más completa descripción de la estadía de Humboldt y Bonpland en la Nueva Granada, basada en testimonios de sus protagonistas. Llegaron a Cartagena en abril de 1801 y se hospedaron en lo que describió el barón como “un albergue miserable”, en donde permanecieron seis días.
Allí recibieron muchas visitas, pero lo más importante que les sucedió en Cartagena, para Humboldt, fue conocer los detalles de la expedición del cartógrafo Joaquín Fidalgo, quien llevaba más de seis años recorriendo el litoral de la costa norte de América del Sur calculando posiciones y batimetrías. Humboldt calificó como “excelente” el trabajo de cartografía que hizo, hasta el punto de considerar que ninguna nación europea ostentaba una obra de tal envergadura.
Humboldt y Bonpland partieron de Cartagena el 6 de abril rumbo a Turbaco, sitio ideal para los trabajos científicos de estos exploradores. Allí permanecieron 13 días como huéspedes de José Ignacio de Pombo, en casa que había sido del Virrey, en el marco de la plaza mayor. Fueron los días más felices de su estadía.
A la hora de partir llevaban consigo más de 50 plantas recolectadas en Turbaco que ambos científicos consideraron nuevas para la ciencia. Llevaban la cartografía del litoral de Fidalgo. Llevaban, además, la llamada Quinología de Mutis, un trabajo esfuerzo de muchos años, obsequio de José Ignacio de Pombo, que Humboldt solo había visto resumido. Lo que nos enseña que, en el proceso de formación del conocimiento de los científicos europeos, los Ilustrados de la Nueva Granada fueron tanto receptores como alimentadores.
Las opiniones aquí expresadas no comprometen a la UTB ni a sus directivos.
*Profesora, Escuela de Negocios, UTB.
