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Joaquín Pablo Leal, vecino de la Tienda “El Trébol” en Manga, lamentaba la muerte de Carlos Ardila Lulle y aseguraba que “El Trébol” es un milagro comercial. Decía que su existencia constituye una excepción de respeto a lo tradicional en un barrio donde la demolición de casas patrimonio ha evidenciado la más feroz destrucción arquitectónica de Cartagena.

Elogiaba a Ardila y señalaba los botelleros de la tienda llenos de refrescos y cervezas fabricados por el empresario. Decía que a nombre de gaseosas “Lux”, Ardila muy joven, estuvo en la tienda en compañía de Toño Fuentes, cuando era una casita vernácula hecha de madera y zinc. “El Trébol” es sobreviviente del ímpetu de los supermercados de cadena que ha dado muerte a las tiendas de barrio.

Esta curiosidad de negocio compite con los centros comerciales apelando a la sencillez de su logística y la atención personalizada. Era “El Trébol” un sitio de grandes encuentros, tuvo cerca el estudio de grabación “Discos Fuentes” que congregaba a los integrantes de los “Corraleros de Majagual” y a muchos cantantes famosos. “La Carioca” diariamente visitaba la tienda. Allí conoció a Daniel Santos y le pidió a “Pelencho”, el fotógrafo, una foto que mostraba por Campo Alegre y el Portal de los Dulces. Un domingo el “Curro” Pertuz y el “Gallino” Piñeres pelearon a puño limpio por el amor de una cantante cubana a quien llamaban “Nalga e ‘plomo”. Era la adoración de Calixto Ochoa y Michi Sarmiento. Todavía el “Curro” Pertuz la llora a moco tendido.

Hubo clientes de renombre como “Papy” Galofre, “Guindamono” Bechara, “Caracol” Calvo, “Platanito” Pinedo y “Oreja de Catabre” Camargo, entre otros. Lo he conversado con Rey Pretelt, Tirso y “Peky” López, Guillo Morales, Vizo y Rodolfo Fortich, conocedores como Joaquín Pablo de las historias de este sector de Manga. Cuando el barrio se iniciaba, la dueña de esos lotes, María Morales Jimeno, fundó el primer “Trébol” con la ayuda de Genoveva Orozco. Pero fue el “Tuto” Morales quien lo organizó como tienda formal y con su vocación de relacionista lo convirtió en un lugar de tertulias. Después la tuvo el papá de Toño Flores, el inventor de los jugos de maíz y otros más continuaron esa tesonera labor. Hoy César Cardona y Marta Ospina siguen la tradición de los antiguos dueños.

Joaquín Pablo Leal me contaba que su padre tuvo un disco de Pedro Laza y sus Pelayeros, autografiado por Toño Fuentes y Carlos Ardila Lulle y tenía una nota sobre aquel encuentro en la Tienda “El Trébol”. Esa joya musical hacía honor a los grandiosos tiempos del barrio de Manga y a una pintoresca tienda de casi 100 años, cuya historia apenas hoy comenzamos a escribir.

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