Aquí cada año que pasa, se van adulterando las fiestas del 11 de noviembre, por la mal llamada revitalización. Han perdido poco a poco su esencia, desfigurando así sus tradiciones. La noticia publicada en El Universal (24.9.2021), en la que señalan que no se han llevado a cabo inscripciones a lo que siempre se ha denominado desde 1937 Reinado Popular, nos indica que el nuevo nombre, “Somos Lanceras Comunitarias” es el último tornillo que faltaba para terminar el Frankenstein que han creado, falseando de esta manera, nuestro folclor. Ya el pueblo tiene un disfraz, que personificará esta criatura, la que simbolizará las mutaciones a que ha llegado.
¿Cómo así que a partir de ahora se llamarán Lanceras? Desde pequeña, siempre la mujer colombiana, entre sus anhelos de infancia, adolescencia y juventud, consciente o inconscientemente han querido ser reinas. Es un sueño recurrente. Y ha sido ese deseo, la razón para que en el país se hayan creados los reinados con los nombres más inverosímiles, que van desde la papa, pasando por el del mango, la panela, el coco, la guayaba, yuca, totumo, hasta llegar al de la sopa. Una buena razón para un estudio antropológico y sociológico.
En ese afán de revitalizar, han vuelto las fiestas un tuttifrutti. Los preludios novembrinos fueron llamados en su momento gozones; las fiestas novembrinas, carnavales; la tradicional batalla de Flores, Desfile Folclórico y Artístico; y al Reinado Popular, lo llamaron Reinado de la Independencia, y ahora, Somos Lanceras Comunitarias.
Todo esto ha pasado teniendo a la Junta Directiva como un convidado de piedra. El tal nombre y sus razones no llegaron para su V.B, que es la instancia donde debió aprobarse o desaprobarse lo acordado en el Consejo Distrital de Cultura. No olvidemos que el CDC desarrolla los objetivos de promover y hacer recomendaciones, vigilar, sugerir, conceptuar o asesorar, pero en ningún caso el de aprobar, atribución que le corresponde a la Junta Directiva de acuerdo a lo establecido en el Acuerdo 001 de 2003.
Que las juntas comunales pidieron eso, para que las candidatas que ellos apoyen, mancomunadamente trabajen en las labores comunitarias que desarrollen, está muy bien, pero para ello no hay necesidad de cambiar ningún nombre, ni pretender acabar como una tradición que lleva 84 años. Sencillamente hagan un acta de intención en el que se señale que las candidatas brindarán el apoyo a la junta en las labores sociales que ellos requieran.
El clamor de la opinión pública en general es que, ante la ausencia de inscripciones de la convocatoria, se declare desierto el concurso “Somos Lanceras Comunitarias”, y que se vuelva al nombre original de Reinado Popular, título que por más de ocho décadas ha llevado el evento de la belleza del pueblo cartagenero.