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Columna

Movilidad reducida

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La movilidad en Cartagena parece haber alcanzado su momento más crítico. Llegar al punto deseado implica dudar sobre la cantidad de tiempo que nos roban los embotellamientos en el camino, incluso si se usan vías alternas.

¿Por qué hay tantos trancones? Los expertos consultados por El Universal argumentan que se debe al desequilibrio entre oferta (vías disponibles para el tránsito de vehículos y motocicletas) y demanda (flujo vehicular). Es cierto, sin embargo, que a la falta de ampliación de la malla vial se suman otros elementos: falta de mantenimiento, poca cultura de conductores y transeúntes, aumento del parque automotor, medios de transporte alternativos escasos, y más.

La mayor apuesta local no debe reposar sobre medidas que logren paliar el problema en el corto y mediano plazos, como el pico y placa y la construcción de más calles y avenidas. Aunque el crecimiento de la ciudad requiere mayor infraestructura, esta no será la solución definitiva a la movilidad reducida: una mayor oferta de vías induce a una mayor demanda por vehículos particulares.

Con el pico y placa sucede algo similar. Las personas suelen adquirir un segundo vehículo para movilizarse el día en que no pueden usar su vehículo principal. Esta medida tiene, además, un límite: alternar el tránsito de autos con placas pares e impares, como sucede en Bogotá. De nuevo, es una medida parcialmente útil y cortoplacista.

En cambio, otras medidas como incentivar el transporte en bici o dar paso al transporte multimodal (aprovechando los cuerpos de agua en la ciudad, por ejemplo) apuntan a ser soluciones más eficientes y de largo plazo. Por ello es injusto que el Departamento Administrativo de Tránsito y Transporte de Cartagena (DATT), apelando al Código A4, imponga multas equivalentes a 4 SLMVD a quienes transiten en bicicleta por andenes, aceras, puentes y demás. Considerando que el estado actual de la malla vial no ofrece el espacio para circular con seguridad, esta es, sin duda, una medida descabellada.

La irónica metida de guayos del DATT salta a la vista con su eslogan “Cartagena va pa’lante con moviliDATT segura”. Con ese tipo de medidas la ciudad más bien va pa’tras.

Del caos en la movilidad pueden emerger políticas públicas que valoren y tomen en cuenta las necesidades de los ciudadanos para armonizarlas con la situación de los espacios disponibles para circulación. Mejorar la movilidad requiere de mejores decisiones y de acciones contundentes. No podemos seguir desincentivando el uso de medios de transporte que pueden dar solución al problema.

Las opiniones aquí expresadas no comprometen a la UTB ni a sus directivos.

*Profesor, Escuela de Negocios e IDEEAS, UTB.

“No podemos seguir desincentivan-do el uso de medios de transporte que pueden dar solución al problema”.

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