Como conocedor del tema petrolero, medio en el que me desempeñé durante 34 años, ocupando los más altos cargos de la dirección sindical, representando a los trabajadores, no solo en la Presidencia Nacional de la USO revolucionaria, sino, en la del Consejo Consultivo Laboral Andino (CCLA), órgano del Sistema Andino de Integración (SAI), quiero expresarles a neófitos en el tema, que debemos ser realistas, objetivos y no promover falsas expectativas, producto tal vez de erróneas concepciones sobre un elemento esencial, compuesto por hidrógeno y carbono, el petróleo.
Debemos aclarar bien el tema con nuestro candidato y quizá próximo presidente compañero Gustavo Petro, pues quien quiera suprimirlo de la economía, deja dolo enterrado, tendrá que decirnos cómo va a reemplazar algunos de sus productos de la refinación como: disolventes, lubricantes, pinturas, silleterías, mesas, tejas, juguetería, abonos para la tierra, fibras sintéticas para la confección de ropa y calzados, tuberías para agua, tanques de almacenamiento, cojinería, cableados, llantas, neumáticos, elaboración de estufas, lavadora, neveras, teléfonos, ventiladores contra el calor, gas propano y pare de contar, etc., etc.
Es decir, no existe un solo hogar en el mundo que no utilice derivados del petróleo. Nosotros debemos ser aterrizados y saber que el petróleo no solo es combustible, también son utensilios hasta para los servicios médicos y odontológicos. Decir nosotros que el petróleo se quede enterrado, es no entender que el planeta incluso nos puede brindar los recursos para cuando, inevitablemente, así como lo leen, inevitablemente, la especie humana le toque emigrar de él o convertirlo en su nave espacial. Un régimen para el bien común se requiere porque invertir en salud ambiental no lo va a hacer el sector privado y neoliberal. Necesitamos entender que la dialéctica materialista de la naturaleza ya hoy, incluso, nos señala el camino de enviar robots al espacio, siquiera a Marte, para preparar el terreno, sembrar vida y planear nuestra llegada. Esos son los hombres y mujeres de Estado que necesitamos para el inmediato futuro y para ello una economía centrada en el ser humano y la naturaleza debemos construir y requerimos en consecuencia un cambio de régimen que, con democracia, pacíficamente, nos posibilite el bien común.
Gustavo, con reflexión, ciencia y sentido común, puede iniciar y encabezar esta marcha. Todo lo anterior lo digo, convencido de que dentro de 2 mil años, como a Jesús de Nazareth, se recordará a Carlos Marx y F. Engels.
*Expresidente Nal de la USO 1985-1989.
