Los resultados publicados recientemente por la Misión de Empleo alertan sobre un panorama preocupante: el mercado laboral de Colombia funciona mal. En general, el informe concluye que las y los trabajadores tienen una protección social deficiente y el empleo que se genera en el país es de baja calidad. Me gustaría destacar algunos mensajes de este reporte y sus implicaciones al mercado laboral de la región Caribe.
El diagnóstico de la Misión indica que esta situación se debe a problemas que son “viejos conocidos”, como los incentivos negativos que se desprenden de la financiación de la seguridad social con impuestos al empleo formal, la baja protección al trabajador cesante y las dificultades asociadas a un salario mínimo que es alto con relación a la distribución salarial del país, pero relevante para nuestra realidad social. Sin embargo, también llama la atención sobre un problema del que poco se habla: la pertinencia de la formación educativa para el trabajo.
Aunque el mercado laboral del Caribe es heterogéneo, presenta un problema común: la alta tasa de informalidad laboral en todas las ciudades capitales. En los últimos tres años, las capitales departamentales de la región Caribe han registrado las cifras más altas de informalidad entre las ciudades capitales del país, solo superadas por Cúcuta. Por lo tanto, es prioritario entender cómo generar más empleo de calidad y darles a las personas las herramientas necesarias para que puedan postularse a las vacantes existentes en el sector formal.
Es por esto por lo que quisiera llamar la atención sobre las repercusiones que puede tener el desajuste entre las habilidades y competencias que las y los trabajadores de nuestra región tienen para ofrecer al mercado laboral y lo que las empresas están buscando contratar. En la región Caribe no tenemos una caracterización actualizada de las vacantes existentes y tampoco sabemos en qué áreas del conocimiento o cuáles competencias específicas se demandan con mayor intensidad. Conocer el mercado laboral debería ser del interés de las instituciones de educación superior que operan en la región, y también del empresariado local y de las instancias gubernamentales territoriales que quieran atraer más y mejores empresas y fomentar el emprendimiento.
Entender las dinámicas y características propias del mercado laboral regional va a permitir focalizar esfuerzos en donde más se requieren y que todas las partes involucradas ganen: las empresas contratarían trabajadores mejor formados para sus requerimientos y los trabajadores tendrían acceso a empleos de mejor calidad, dada su alta demanda en el mercado laboral. Por lo tanto, recolectar información y promover la articulación entre el Servicio Público de Empleo, Cámaras de Comercio, SENA e instituciones de educación superior debe ser una tarea prioritaria.
