Columna

¡No maltratemos <br />la vida!

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PADRE RAFAEL CASTILLO TORRES
27 FEB 2022 - 09:59 PM

La Corte Constitucional de Colombia acaba de dar una sentencia por la cual se despenaliza el aborto en todos los supuestos hasta las 24 semanas de embarazo; en San Martín, municipio del Dpto. del Cesar fueron asesinados Teófilo Acuña y Jorge Tafur, líderes campesinos del sur de Bolívar; en Cartagena no para el sicariato y ahora, todo indica, que estamos ad portas de una guerra sin precedentes frente a la agresión de Rusia a Ucrania y las sanciones impuestas por occidente al imperialismo ruso.

Frente a esta anticultura de muerte y agresiones, es bueno hacernos una pregunta en lo íntimo de la conciencia de cada uno: ¿En una sociedad dañada por tantas injusticias y abusos, donde crecen las “zarzas” de los intereses y las mutuas rivalidades, y donde brotan tantos “espinos” de odios, discordia y agresividad y donde nos engañamos buscando solo “más libertades” reguladas por la ley sin importar la vida inocente, podremos avanzar en una cruzada que nos permita encontrar esas personas necesarias en condición de dar otra clase de frutos?

El país está reventado porque se han puesto en juego los valores esenciales como la vida y la dignidad de la persona humana que son el fundamento esencial e irrenunciable de la vida en la sociedad. El primero de los derechos humanos, es el derecho a la vida que a todos nos convida y que ha de ser respetada desde la concepción hasta la muerte natural. No matar es un absoluto moral cuyo reconocimiento y protección resulta indispensable para la vida en comunidad.

Este respeto incondicional a la vida humana es lo que debe guiar cualquier consideración ética, legislativa, humana y sanitaria ante la realidad de un embarazo no deseado. Nadie desconoce lo complejo de algunas situaciones humanas, por demás muy dramáticas, que pueden surgir de un embarazo. La pregunta es: ¿La solución es la eliminación deliberada de un ser humano indefenso e inocente?

Las legislaciones abortistas nacen con el lobby de la cumbre de El Cairo sobre Población (1994). Empiezan disfrazadas como una excepción, sosteniendo la interrupción del embarazo para casos excepcionales, como la sentencia C 355 del 10 de mayo de 2006. Hoy vemos que los propósitos son el derecho a abortar y la primacía de los derechos sexuales y reproductivos de la mujer, ignorando, por completo, la existencia y los derechos de otro ser humano.

La Iglesia nos recuerda ser creativos y solidarios frente a esta anticultura de muerte actuando en nuestra vida pública desde nuestras convicciones de fe y desde los argumentos de la razón. Seamos responsables con la vida.

Post Scriptum: Mi gratitud al periódico El Universal por permitirme cada 15 días, durante 13 años, escribir estas columnas. Gracias al padre Pachito Aldana y a Pedro Luis que me animaron a hacerlo y a todos los lectores que supieron acogerlas.

*Director del PDP Canal del Dique.

“La Iglesia nos recuerda ser creativos y solidarios frente a esta anticultura de muerte actuando en nuestra vida...”.

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