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Columna

¿Por qué la guerra? Eros y Thanatos

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La guerra como todo fenómeno es múltiple determinada, su dinamización no solo responde a factores geopolíticos, también contiene elementos mitológicos, históricos, sociológicos, económicos, culturales, biológicos y psicológicos.

En 1931 en París, la Comisión Permanente para la Literatura las Artes de la Liga de las Naciones, encargó al Instituto Internacional de Cooperación Intelectual, para que iniciara un intercambio entre personalidades sobre temas de importancia para la humanidad.

Albert Einstein propuso que Sigmund Freud se ocupara de explicar cómo la mente humana podría evitar el odio y la capacidad de destrucción.

¿Existe un medio de librar a los hombres de la amenaza de la guerra? ¿De canalizar la agresividad del ser humano y armarlo mejor psíquicamente contra sus instintos de odio y de destrucción? Estas son las preguntas que Einstein plantea a Freud, en circunstancias en que la violencia fascista se extendía por Europa.

En Viena 1932, Freud responde a Einstein. Esta interesante correspondencia sería recogida posteriormente en el libro: ¿Por qué la guerra? que resume el análisis psicológico y sociológico de las motivaciones, y designa frenos para la guerra.

En septiembre de ese año, el padre del psicoanálisis, al que Einstein llama el “gran conocedor de los instintos humanos”, en su respuesta al físico, analiza las bases psíquicas del comportamiento, precisando las vías que podrían conducir al cese de los conflictos que dividen a los hombres. Un interesante aspecto que señala Freud, versa sobre los instintos de vida y muerte: Eros y Tanathos.

Desde el punto de vista funcional, el sistema nervioso tiene estructuras que permiten la ejecución de actos voluntarios, y otras que controlan las vísceras, cuya función es automática, se denomina sistema nervioso autónomo y se encuentra estrechamente relacionado con las glándulas (sistema endocrino). Todo ese complejo es en gran parte responsable de nuestra regulación emocional.

El sistema nervioso autónomo se divide en simpático y parasimpático. El primero se denomina simpático porque ayuda a establecer la simpatía necesaria para garantizar la reproducción, y perpetuar la raza humana, pero el mismo se encarga de la defensa o el ataque, necesarios para cuidar el nido, (territorio). Se generan afectos contrarios que cuando evolucionan, quedan representados en el amor y el odio. Los sentimientos son dimensiones evolutivas de las emociones primarias y contribuyen a la vida de relación. La capacidad de amar y odiar es innata y connatural de los seres humanos.

Eros es la pulsión o instinto de vida, y Tanathos el de muerte, la mente está dotada de ambos instintos, que primordialmente nos preparan para perpetuar la existencia, constituyendo la paradoja de “luchar hasta la muerte por la vida”, principio de toda guerra, solo que complejamente elaborados en el pensamiento, con justificaciones y argumentos.

*Psiquiatra.

“Desde el punto de vista funcional, el sistema nervioso tiene estructuras que permiten la ejecución de actos voluntarios, y otras que controlan...”.

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