Columna

Faltan 5 pa’ los 100

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JAVIER RAMOS ZAMBRANO
10 ABR 2022 - 10:57 PM

Cada vez que se presenta una problemática social en cifras, allí se queda, o pareciera que no urge solucionarla, porque la cifra por sí sola no toca el pellejo. Porque si no hay una historia cercana, no se comprende la gravedad que representan esos números.

No es lo mismo, por ejemplo, leer que el 69% de los hogares en Cartagena no tiene para comer tres veces al día, que escuchar cómo se les retuercen las tripas a dos niños de una misma familia antes de irse a la cama en una casa de tablas en el sector Isla de León del barrio El Pozón.

No es lo mismo que le digan a uno que cerca de 4 mil habitantes de Bayunca y Pontezuela siguen esperando que les cumplan la deuda y su derecho histórico de tener alcantarillado, que ver cómo el dengue casi se lleva al pequeño Juan Enrique, quien para ir al colegio todos los días, camina entre aguas residuales y las heces que arrojan de los patios vecinos donde los pozos ya están rebosados.

No es lo mismo leer que 206 colegios necesitan inversión, que oler el miedo de los niños bajo las paredes agrietadas de la Institución Educativa Nuestra Señora del Carmen, sede Miguel Antonio Lengua, en el sector Central de Olaya Herrera.

No es lo mismo decir que en Cartagena 13 centros de salud se convirtieron en elefantes blancos, que escuchar la triste historia de la abuela de Hernán, quien según los médicos podía salvarse si recibía una atención inmediata, pero no, el CAP de Los Cerros, que funcionaba desde 1996, fue demolido en 2014 dizque porque lo iban a remodelar, pero pasó el tiempo y los habitantes de Los Cerros, San Isidro y barrios cercanos, como la abuela de Hernán, se quedaron sin esa atención.

No hay que mirar un titular que diga que Cartagena tuvo 11 alcaldes en 10 años, o que los concejales se leían 32 ‘libros’ de forma inmediata y 7 ‘libros’ y medio cada mes, para entender que por la corrupción de los políticos se crecieron muchos de los problemas que aquejan a la ciudad.

Pero hoy hay un flagelo con cifras nuevas, preocupante, al que hay que ponerle freno ya: el enfrentamiento entre la banda de Los Robledos y el clan del Golfo, que se quieren adueñar del negocio del microtráfico en Cartagena.

Los medios de comunicación nos muestran día a día los rostros de los asesinados y da la sensación al ver los comentarios en redes sociales que no importa mucho porque “se están matando entre ellos”. La racha de asesinatos arrancó desde el 15 de diciembre de 2021, y este año, de los 95 homicidios registrados, 57 han sido sicariatos. Pero ojo, en la lluvia de balas ha caído gente inocente, como la pareja de pastores Ruth Minia Ordóñez Miranda y Harris Zúñiga Puello, el 31 de marzo, en el barrio Nuevo Paraíso. Así mismo, murió el guía de turismo Dilson De la Rosa Ahumada, baleado el 13 de enero dentro del cementerio Jardines de Cartagena, en un atentado que no era contra él.

¿Qué están esperando nuestras autoridades del Distrito para convocar a un consejo extraordinario de seguridad que tenga la participación del Gobierno y la Policía Nacional para resolver esta situación? No es un consejo para que termine únicamente en un titular de prensa, no es sacar a cientos de uniformados un día a tomarse la foto bajo la Alcaldía y poner un nombre bíblico a una estrategia repentina. Es revisar, planear y ejecutar.

Cifra cruda para ver si nos pellizcamos: faltan 5 muertos para completar los 100 homicidios este año. En la calle nadie está seguro y muchos temen quedar en medio de un tiroteo, así que la próxima víctima puede ser cualquiera de nosotros.

*Periodista. Magíster en Comunicación. Twitter: @javieramoz

“Faltan 5 muertos para completar los 100 homicidios. En la calle nadie está seguro y muchos temen quedar en medio de un tiroteo”.

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