Puede afirmarse que los crímenes contra los periodistas en Colombia se iniciaron en Bogotá el 17 de diciembre de 1986; día del atentado al director de El Espectador, Guillermo Cano Isaza. Él en ese instante abandonaba las instalaciones del periódico para descansar en su hogar. Un par de sicarios en automóviles le tendieron una trampa mortal, maniobra del narcotráfico de Medellín. El director Cano Isaza seguía la escuela norteamericana del Watergate, que denunció las maniobras del presidente Richard Nixon y de su grupo de periodistas, en la prensa escrita de ese país.
Desde entonces los crímenes contra los periodistas fueron aumentando en Colombia sin ningún control, dados a la magnitud e influencia de los narcoparamilitares en el país. El Espectador, dirigido por Cano Isaza, continuaba una línea de conducta valerosa e independiente desde la dirección editorial, que incomodaba a los narcoparamilitares del país, especialmente los de Medellín. Por ello decidieron acabar con esa antorcha del periodismo independiente. Primero acudieron a un brutal atentado contra las instalaciones del periódico en Bogotá con bombas y dinamita el 6 de marzo para eliminar la maquinaria y su estructura. Después acudieron al criminal atentado contra Cano Isaza.
Esta semana en Montelíbano asesinaron al periodista investigativo Rafael Romero; en Montelíbano las posibilidades de las autoridades son débiles. El periodista había culminado exitosamente actos contra la corrupción en el Departamento de Córdoba y de allí las amenazas que recibió. La asociación de defensa de la prensa libre en Colombia ha organizado campañas para impedir que sigan los atentados contra la prensa independiente de Colombia. Sin embargo, no es comparable la capacidad de los delincuentes contra la prensa y la vida de sus periodistas. El caso del periodista Rafael Romero en Córdoba es más que evidente.
Se requiere una campaña de los periodistas y prensa libre en todo el país, para evitar que se imponga la barbarie y el secuestro de la libertad de prensa en Colombia. Empresa que invoca el pensamiento y libertad de Guillermo Cano Isaza y El Espectador. Ya la prensa escrita de Colombia ha hecho suya esta bandera de reivindicación de la prensa escrita. El Universal también se apersona de esa campaña invitando a la prensa de Barranquilla, Montería y Santa Marta para defender el derecho y las ideas de una prensa libre. Los periodistas asimismo nos entregan sus campañas y protegen esas mismas iniciativas e ideales.
El ESPECTADOR. Fue fundado en Medellín el 22 de marzo de 1987 por Fidel Cano Correa. Posteriormente se traslado a Bogotá para continuar con esas banderas de independencia y a fe que las defiende con tesón y dignidad.
*Exdirector de El Universal. Académico
de Medicina e Historia.
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