“Porque los homenajes se hacen en vida, recientemente tuve el privilegio de compartir este histórico momento al lado del maestro Adolfo Pacheco Anillo interpretando con él una de sus obras insignes: La hamaca grande. Siga luchando, maestro, Dios está con usted”. Este mensaje lo publicó hace una semana el cantante cartagenero Juan Carlos Coronel en su cuenta de Twitter, donde subió un aparte del encuentro que se hizo hace exactamente dos meses en el auditorio del periódico El Universal, en honor al juglar, en el marco del Festival Multicultural de los Montes de María.
Adolfo Pacheco luchó varios días por sobrevivir tras sufrir un accidente de tránsito, pero lamentablemente su corazón (mas no su canto) se apagó en la madrugada de ayer. El 29 de noviembre muchos tuvimos la oportunidad de escucharlo de cerca por más de una hora. Contó sus anécdotas e interpretó sus canciones junto con Juan Carlos Coronel. Su memoria seguía intacta, igual que su talento. En este enlace (https://www.youtube.com/watch?v=34lW3hD-ChI) pueden revivir esos momentos del evento, que contó con la moderación de Juan Carlos Díaz, el periodista que más conoce la obra de arte que nos dejó a sus 82 años, con más de 200 canciones. Hay que reconocer el liderazgo de Iván Sanes, director de Icultur, para que en vida se le rindiera este y otros homenajes al juglar de los Montes de María; lo que sí no pudo lograr, pese a su insistencia, fue que el Ministerio de Cultura lo galardonara con el Premio Vida y Obra. A Pacheco Anillo los expertos lo ubican entre los cinco compositores más grandes de la historia de la música de acordeón, no solamente del vallenato. Fue un folclorista de tiempo completo. Uno de los detalles que más destaca Juan Carlos Díaz, era su capacidad de investigador. “Él, cuando iba a los pueblos con Landero, iba averiguando qué había, se preguntaba cómo nació el son del Magdalena con Pacho Rada; cómo nació la cumbia; él tenía una tesis de todo eso. Él decía que la cumbia sin llamador no es cumbia, refiriéndose a que la cumbia sin el aporte negroide, no suena. Los indios tenían el pito y los españoles pusieron el canto, pero el llamador es el que le da el compás”.
Fue uno de los que defendió con fundamento los más de 35 ritmos en las sabanas del Bolívar Grande. Los que estudiaron el bachillerato en la época de mi padre, recordarán que Adolfo Pacheco y su conjunto, era de las agrupaciones que con Alfredo Gutiérrez, Aníbal Velásquez y Alejo Durán, más contrataban para amenizar los bailes de último año.
Ese legado cultural nunca morirá.
@javieramoz
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