Antes de entrar en materia definamos la palabra estigma, que usamos con frecuencia y que muchas veces no conocemos su significado ni su origen y convencidos de lo que es, probablemente cambiaremos nuestra actitud de rechazo o indiferencia con quienes sufren de acné o cualquier otra enfermedad que en las personas producen efectos negativos.
El término estigma, fue definido por un sociólogo canadiense de apellido Goffman, en la década de los 60 y se refiere a una condición, atributo, rasgo o comportamiento, que hace que su portador sea incluido en una categoría social hacia cuyos miembros, se genera una respuesta negativa y se le ve culturalmente, inaceptable o inferior.
Enfrentar el paciente de acné, cara a cara con los demás miembros de la sociedad, produce esta respuesta negativa que el enfermo debe enfrentar en todo momento y por eso, encontramos en los pacientes de acné el sentimiento de vergüenza y la imposibilidad de disfrutar de la compañía de otros, haciendo que exista una pobre participación de actividades sociales, culturales, recreativas y deportivas.
Muchas veces los médicos, no estamos exentos de estigmatizar a nuestros pacientes y por eso tenemos que tener mucho cuidado con los conceptos, expresiones faciales y comportamientos, delante de un paciente con acné, especialmente cuando nos referimos al pronóstico de la enfermedad.
Ahora bien, la estigmatización se produce cuando se comienza a reconocer al paciente por presentar una condición particular, en este caso el acné, que muchas veces supera a muchas diferencias de los humanos como el modo de caminar, el color del cabello y de los ojos, etcétera, porque estos no son rasgos negativos como los que produce la enfermedad.
Algo muy importante y se nota cuando asistimos a espacios de encuentro profesional es que los conferencistas hablan de “ellos” refiriéndose a los pacientes y no de nosotros, fomentando un lenguaje discriminatorio que alimenta la estigmatización.
Así las cosas, podemos decir, que el acné representa una condición de la piel con alto riesgo de producir estigmatización, por su visibilidad y esto nos debe llevar a los médicos a prestar más atención en el comportamiento de los pacientes y evitar situaciones negativas que pueden afectar los emocionalmente.
Por lo anterior, el paciente de acné, no sólo debemos limitar a prescribir los medicamentos tópicos y orales, sino que debemos ayudar a mejorar la calidad de vida, reduciendo las afecciones psicosociales, reduciendo y por qué no decir, aboliendo la estigmatización.