Hay una diferencia considerable entre validar y construir. Muchos son los espacios de ciudad en donde alguna entidad o grupo presenta ideas y propuestas creadas desde una sola visión y que espera convencer a los otros que esa es la mejor y probablemente única forma de resolver un problema. Usualmente estos espacios se reducen a hojas de asistencia y la infaltable foto. Si les va bien, las supuestas irrefutables soluciones se quedan en algún cubrimiento de prensa y en un documento que solo suele recordar el organizador del evento.
Los procesos de escucha y construcción conjunta son más demorados, y eso los vuelve menos atractivos, pero son esos procesos que se cuecen a fuego lento los que perduran, los que generan relaciones de confianza sólidas capaces de superar los disensos más complejos y con ello, generar genuinamente una relación basada en la empatía, orientada a conseguir un propósito común desde el trabajo colectivo y no desde relaciones transaccionales.
Desde hace meses e incluso años, en la ciudad se vienen gestando algunos de estos procesos que hacen uso del diálogo social como herramienta, los cuales están siendo liderados por comunales, fundaciones y empresarios. La dinámica del diálogo social no es nueva para los y las cartageneras, pero sí es cierto que ha recobrado más fuerza como política de gobierno nacional y como tal, ha motivado el fortalecimiento de relaciones entre diversos grupos de interés.
Es el caso de las relaciones entre los líderes comunales y las empresas de la Zona Industrial de Mamonal quienes junto a la Alianza ANDI y Traso, trabajan en la construcción del piloto de una comunidad de impacto colectivo en la que la empresa y la sociedad civil co-crean propuestas que promueven el desarrollo del territorio para generar prosperidad para todos, aportando desde sus saberes y posibilidades.
Este año, mediante la estrategia Más Cerca, le apuntamos a un plan de acción conjunto que incluye nuevos espacios de encuentro que aumenten la interacción de manera directa entre las comunidades y las empresas, así como la definición de actividades de gestión ante autoridades y otras de resultado, para la mejora de infraestructura comunitaria como canchas deportivas, parques, educación, empleabilidad, formación en liderazgo de los dignatarios comunales, servicios públicos y ordenamiento territorial. Estamos alineando las necesidades, pero sobre todo las capacidades comunitarias, con el compromiso social de las empresas y el papel de la institucionalidad. Creemos en el diálogo social como instrumento para el fortalecimiento de la relación empresa-comunidad a fin de mejorar las condiciones de vida y del entorno.
Gerente ANDI Seccional Bolívar
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