Transcribe sufrió una metamorfosis desde su concepción inicial. Fue creado como el gran sistema de transporte masivo para los cartageneros y por la necesidad de modernizar el transporte público: el servicio era muy lento, rutas insuficientes, contaminación ambiental, el estado de buses y vías deteriorados.
El sistema solucionaría todos los inconvenientes en la movilidad, prometía un servicio cómodo, eficiente, ágil, con calidad humana, con rutas expresas, semiexpresas, corrientes y alimentadoras a las rutas principales. La maqueta inicial contemplaba puentes, instalaciones cómodas, agradables, con arquitectura muy moderna e incluyente.
El proyecto planteaba la integración con el transporte acuático: una flota de aquabuses con capacidad para 48 pasajeros y dos discapacitados.
Transcaribe nos ilusionaba con abrir las puertas al futuro, la prioridad era el usuario; sin embargo, ratifico lo que dije en el Concejo Distrital en noviembre del 2013: “Transcaribe es una obra mal planificada, un vestido muy costoso que no se acomodó al cuerpo de la ciudad”.
Los escándalos por sobrecostos en la compra de predios, que superaba los 13 mil millones de pesos, eran el presagio que la corrupción no nos permitiría conservar el diseño inicial, caso contrario; tendríamos la malla vial en óptimas condiciones, con accesibilidad, seguridad y amoblamiento en todos los barrios y sectores, no se hubieran tumbado puentes para hacer glorietas.
Transcaribe fue un proyecto diseñado para 457.000 pasajeros, ¿cuántos pasajeros deben movilizarse hoy en el sistema?
En el año 2013 advertí que el principal alimentador de Transcaribe serían los moto trabajadores, las razones: deficiencias de rutas, inseguridad y vías en mal estado. Hoy vemos esa realidad; sin embargo, el alcalde decreta un día sin moto inoficioso y perjudicial para la movilidad y el comercio en la ciudad.
En cuanto a la seguridad había un compromiso de cámaras y botones de pánico en establecimientos de comercio a lo largo de todo el trayecto, conectados a un comando central, con el fin de garantizar la seguridad del sistema, los usuarios y la ciudad. Estas tampoco se instalaron.
Cartagena merece el sistema como fue diseñado, tal vez mejor, pero es lo que nos dejaron. Se debe optimizar, inclusive ir más allá, las condiciones así lo ameritan. Pensar en grandes obras, bien planificadas: puentes, transporte acuáticotranvía, teleférico, ciclo rutas, malecones y espacios para los peatones.
Estas propuestas las escuché hace poco, pero la desesperanza nos hace pensar que no es posible y la corrupción clientelar nos ha robado hasta el derecho a soñar.
Hoy me ratifico en lo dicho hace más de una década: “Transcaribe sufrió una metamorfosis, donde lo que tenemos no es nada de lo que se planificó, es un monstruo que engendró el gobierno nacional, pero nos tocó parir y alimentar a los cartageneros; A Transcaribe lo convirtieron en un barril sin fondo”.
