Esta semana Cartagena Cómo Vamos (CCV) presentó los resultados de la Encuesta de Percepción Ciudadana para 2022. Los datos han suscitado múltiples reacciones, y ya no cabe duda que el debate electoral ha prendido motores.
El pesimismo ha ganado terreno en la ciudad: en 2008 el 61% de los encuestados consideraban que las cosas en Cartagena iban por buen camino, cifra que ha disminuido en el transcurso de los años, y para 2022, solo el 21% piensa que las cosas van por buen camino. Simultáneamente, ha disminuido el sentimiento de orgullo hacia la ciudad, pasando del 67% en 2019, al 38% en 2022. No ayuda un discurso que parte de la desconfianza y cae en permanentes señalamientos, esto afecta la percepción que hay sobre el otro, e imposibilita la consolidación de instituciones y de narrativas de cohesión (cartageneidad).
Las declaraciones y actuaciones de los funcionarios, incluido el alcalde, influyen en la valoración que la ciudadanía hace a la hora de formar una percepción sobre los asuntos públicos. De acuerdo con la encuesta, la proporción de personas que perciben que la corrupción ha aumentado o se mantiene igual ha disminuido un poco, pasó del 90% en 2018 y 2019, al 75% en 2022, un avance importante, pero ¿corresponde con una administración que ha centrado su accionar y comunicaciones en esa materia?
En efecto, la imagen favorable del alcalde Dau es del 28%, bastante menor a la de Pereira en 2019 (38%), Vélez en 2015 (56%), Terán en 2012 (46%), y Pinedo en 2010 (47%); y si se toman todas las encuestas de CCV, Dau solo supera la favorabilidad de Manolo Duque en 2017 (19%). Esta situación se refuerza con la respuesta a la pregunta sobre cómo califica la gestión del alcalde Dau: el 50% la califica como mala, el 31% ni mala ni buena, y el 19% como buena. El discurso que llama a la confrontación y la desconfianza parece tener un efecto boomerang, que retorna en contra del propio alcalde.
La ciudad va por mal camino, sin embargo, desde el Consejo Gremial de Bolívar consideramos que existe una oportunidad en el próximo debate electoral para propiciar discursos que llamen al diálogo y a la concertación. Revertir estas cifras –y otras en temas críticos como pobreza, alimentación, seguridad y movilidad- no se logra con esfuerzos exclusivos de un sector. Se requiere que la próxima administración propicie acuerdos de ciudad, profundice de manera asertiva la lucha contra la corrupción, mantenga excelentes relaciones con el Gobierno nacional, y al mismo tiempo realice inversiones de alto impacto en materia social, ambiente e infraestructura.
Alcalde Dau, ciudadanos y funcionarios merecen respeto. Los insultos, los gritos y el lenguaje soez no resuelven los problemas de la ciudad.
*Director ejecutivo del Consejo Gremial de Bolívar.
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