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Columna

Sonidos de Libertad: sal y limón en la llaga para Cartagena

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Hace unos días aplaudía lo realizado por el País, hermano de Perú , hacer alianzas internacionales con grandes productoras fílmicas para evidenciar su riqueza cultural gastronómica y étnica, como hicieron a través de la película Transformers me parecía fantástico.

Sin embargo, como cartagenero y Colombiano, como me duele ver (lloré literalmente) lo que la película El Sonido de la Libertad, cuyo productor es el mexicano Eduardo Berastegui; haya puesto el dedo en la llaga de lo que es un secreto a voces en Cartagena de Indias, el turismo sexual de niños, niñas y adolescentes.

En esta película, ha tratado de ser censurada en el país de la libertad, como Estados Unidos, en donde hay grandes plataformas como Amazon Prime, Netflix, Disney, se hayan negado a reproducirla y evidenciar los 150 billones que mueve este repugnante negocio.

Todo lo ocurrido está basado en las travesías e historias verídicas del ex agente de seguridad del gobierno estadounidense Tim Ballard, quien tiene registros en Cartagena y evidencias irrefutables de las operaciones encubiertas hechas en el Corralito de Piedra y en las Islas del Rosario.

Aquí en esta cinta de ve la magia de nuestra ciudad como una sodoma y gomorra; que a la vista de los cartageneros, residentes y visitantes se ‘putea’ a diestra y siniestra. Sí duele, a quien le duela, me duele decirlo se putea en nuestra ciudad; en nuestro país. Hacen turismo sexual, graban cine para adultos y viralizan vídeos teniendo sexo en balcones o sitios históricos.

Con bases y fundamentos se evidencia la crudeza de la explotación y esclavitud a la que sometida la niñez y juventud latinoamericana a los vejámenes de las mentes podridas que hay en el mundo.

Aquí en esta cinta, la cual dura 131 minutos, y es protagonizada por Jim Caviezel ( La pasión de Cristo)se ve directamente como Cartagena de Indias es el eslabón de lo que programas de televisión investigativa como Los Informantes y Séptimo Día, de Caracol Televisión, o escándalos como de la cumbre de Las Américas pusieron el tema en la boca de todos, pero nadie hace nada. Todos comentan, dicen y hablan pero nadie hace nada.

La fundación Renacer junto a la Corporación Turismo Cartagena de Indias trabajó la campaña: La Muralla Soy Yo, cuyo objetivo principal era combatir la explosión sexual de niños, niñas y adolescentes de la ciudad. Que pasó en lugar de ser una campaña y convertirse en un programa bandera y pionero, quedó como todo lo de nuestra Heroica ciudad como pañitos de agua tibia.

Parece que Cartagena de Indias no nos duele o nos hemos convertidos en indolentes o solo desde la barrera vemos la llaga. Y ahí nos duele. Vergüenza debe darnos que gente de afuera, que producciones internacionales bien hechas nos muestres y nos quiten las vendas, que tenemos sobre nuestra ciudad. Somos testigos invisibles y testigos directos de la muerte súbita de la Perla del turismo.

Aquí no es el tema que hace el gobierno local o nacional sobre esta nefasta situación. Es su deber, pero, aquí hay que personalizar la explotación sexual de niños, niñas y adolescentes, que hago YO como cartagenero, como residente y visitante para evitar este flagelo que se roba la inocencia y el alma de nuestra niñez. Cómo uno de los tantos mensaje del Sonido de La libertad que harías tú si fuera tu hijo o hija raptado para esa crueldad de esclavitud sexual. Que harías tu para que eso no volviera a pasar y no robarle la inocencia a tu Cartagena de Indias y todo lo que hay dentro de ella.

*Certificado como Protector de los derechos de los niños, niñas y adolescentes en Colombia/ UNICEF

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