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Columna

POT y competitividad territorial

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El objetivo del ordenamiento territorial es el desarrollo socioeconómico de la comunidad y los instrumentos de planeación, las herramientas eficaces para hacerlo posible. Cartagena se apresta a expedir un nuevo POT. El proceso de contar con uno más apropiado a las exigencias actuales, con sus fallidos antecedentes, no ha estado exento de defensores, indiferentes y detractores. Esto demuestra que el ejercicio democrático que su expedición impone es, al tiempo, un reto colectivo de construcción de uno de los más importantes consensos en democracia.

De otra parte, la consolidación del expediente urbano nos muestra que frente al cumplimiento de los contenidos del POT vigente, quedamos en deuda. Una de las enseñanzas de este proceso es la necesidad de tenerlo actualizado. El ordenamiento territorial es un factor esencial para la competitividad. Lo que en él se defina es una estrategia que le permitirá a los territorios competir para generar, por antonomasia, mejores condiciones para el desarrollo de quienes los habitan. Además, la norma urbanística establece la localización de las múltiples actividades económicas e institucionales y le otorga su valor, por eso decimos que es también un instrumento económico.

En su construcción deben dejarse reflejados los asuntos ambientales, de sostenibilidad y económicos con igual prevalencia, así como las capacidades constructivas. De allí la importancia de la participación colectiva –y en todo caso, del sector productivo– pues si la sociedad le va exigir a este que promueva el desarrollo, debe escucharse su voz en el modelo que se adopte para después no demandarle imposibles.

La ciudad debe promover el eficiente uso de su suelo, revisando asuntos como las densidades, movilidad, sistemas de comunicación entre urbano- rural; áreas de reserva y medidas para protección del medioambiente, conservación de los recursos naturales; áreas de conservación y protección del patrimonio, en consonancia con los planes especiales de manejo y protección, zonas de alto riesgo naturales para la localización de asentamientos humanos; localización de infraestructura y equipamientos básicos y determinación de suelo urbano, rural y de expansión urbana, entre otras. Sobre estos puntos se han venido haciendo sugerencias desde varios frentes y tenemos la oportunidad de hacer las adecuaciones y afinar el instrumento que Cartagena necesita y merece. Normativa clara, sin hendijas que puedan ser llenadas al arbitrio de funcionarios de turno.

También llamamos la atención frente al fortalecimiento de la oficina de planeación. Cartagena necesita una nueva arquitectura institucional y este es uno de los ámbitos más exigentes, pues se impone una gestión de control con tecnologías, pero en especial con un recurso humano que asegure que sus normas de desarrollo sean valoradas y respetadas en todo tiempo.

“Cartagena necesita una nueva arquitectura institucional y este es uno de los ámbitos más exigentes, pues se impone una gestión de control...”.

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