El departamento de Bolívar tiene una extensión superficiaria de 26.000 kilómetros cuadrados y una población de aproximadamente 2.260.000 habitantes, con una densidad poblacional de 84 habitantes por kilómetro cuadrado, aunque en realidad la ciudad que más crece es su capital Cartagena, que tiene el 50% del total de habitantes del departamento.
También los municipios ubicados al norte tienden a aglutinar la mayor parte de la población, mientras en el Centro y el Sur decrece la población de sus municipios. Cinco de ellos son los más poblados, a saber: Cartagena, Magangué, Carmen de Bolívar, Arjona y Turbaco. Su PIB anual para 2022 ascendió a US$ 34.476 millones, siendo el 7° entre todos los Departamentos de Colombia, y su PIB per cápita ascendió a US$ 15.262, o sea, más de sesenta millones de pesos por persona al año.
Esas son las principales estadísticas, pero, en materia del PIB per cápita, como sucede siempre, las estadísticas resultan engañosas, pues ellas no reflejan la real composición del ingreso de la población. La verdad es que ese PIB está fundamentado principalmente en la Refinación de Petróleo por Reficar, la producción de la Industria Petroquímica, el turismo que atrae la ciudad de Cartagena, el comercio, los servicios y la construcción. Y todo eso está concentrado en su ciudad capital, aunque no se irriga entre toda su población.
La vocación de la mayor parte de sus 45 municipios, sin incluir a Cartagena, es agropecuaria, pesquera y minera. Es decir, la mayor parte del territorio tiende a las llamadas industrias extractivas, entre las cuales la agricultura, la ganadería, la pesca artesanal y la extracción de oro en la Serranía de San Lucas, son su principal ocupación. Pero su productividad no impacta las cifras del PIB del departamento de manera significativa, lo que genera desigualdad y pobreza para la mayoría de la población de la provincia bolivarense.
En verdad, Bolívar tiene condiciones para el desarrollo de la vocación mayoritaria de su territorio y de su población. Posee una extensión de tierras cultivables de aproximadamente un millón cuatrocientas mil hectáreas, ubicadas en su mayoría en el centro y norte del departamento, sin contar las áreas muy fértiles pero inundables de la subregión de la Mojana bolivarense, que con algunas obras de ingeniería podrían incorporarse a la producción. Tiene gran riqueza hídrica con tres grandes ríos que atraviesan su territorio, el Magdalena, el Cauca y el San Jorge, los cuales alimentan más de 600 ciénagas y humedales en todas sus cuencas. Y sus pobladores tienen experiencia en cultivar la tierra y en ganadería.
Qué hace falta, entonces, para que seamos una potencia productora de alimentos?. En primer lugar, entender y hacer comprender a las autoridades nacionales que Bolívar no es únicamente Cartagena, sino que hay que separar e individualizar las necesidades de la capital de las que son propias de la provincia bolivarense. En segundo lugar aceptar que no se puede seguir produciendo individualmente, a lo que se le ocurra sembrar a los campesinos y propietarios de la tierra. Hay que organizar verdaderos clústers productivos, a la manera como se organizaron los campesinos de María La Baja, Mahates y zona de influencia, para crear el gran clúster de Palma de Aceite, que los sacó a todos de la pobreza y de los cultivos de pan coger. En tercer lugar hay que darle valor agregado a los productos del campo bolivarense, esto es, asociar la producción a la agroindustria, para transformar los mismos.
Bolívar podría ser líder en producción avanzada de yuca, ñame, maíz, plátano, frutales, cítricos, cacao, tomate, verduras y hierbas aromáticas, arroz, algodón, sorgo, fríjol, y un montón de etcéteras. Además, podríamos retomar la producción de proteína animal, asociada a la producción de cereales como el maíz, el sorgo y la Solla necesarios en la producción del alimento para el ganado vacuno, cerdo, pollo, gallinas ponedoras y cría de peces en estanques.
Ese es un reto transformador y de futuro en el que no podemos dejar solos a nuestros campesinos. Hacerlo como proponemos, en clústers productivos, tecnificados, debidamente financiados, organizados como verdaderas empresas productoras de alimentos, es una tarea que necesita un gran líder, que sea visionario y entienda que al crear esa nueva dinámica va a crear nueva riqueza para muchos. Ese líder debe ser el nuevo gobernador de Bolívar.
